domingo, 26 de abril de 2015

Principios de la OMS acerca del cuidado perinatal

Guia esencial para el cuidado antenatal, perinatal y postparto. Año 2001.
Chalmers B, Mangiaterra V, Porter R.
WHO principles of perinatal care: the essential antenatal, perinatal, and postpartum care course. Birth 2001; 28: 202-207.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y meta-análisis de estudios controlados sugieren que se continúa practicando en el mundo un cuidado perinatal y uso de tecnología inapropiados, a pesar que existe aceptación generalizada acerca de principios de cuidado basados en las evidencias.
Por este motivo, han sido identificados una serie de principios acerca del cuidado perinatal y se han desarrollado materiales educativos para facilitar la implementación de los mismos por parte de la Oficina Regional de la OMS en Europa.
La Oficina Regional de la OMS para Europa recientemente desarrolló un Taller de Cuidado Perinatal en el cual se propusieron 10 principios que deberían ser considerados en el cuidado perinatal en el futuro. Estos principios fueron ratificados luego en una reunión de la Oficina Regional de la OMS para Europa y sus estados miembros (Segunda Reunión de Puntos Focales para la Salud Reproductiva/Salud de las Mujeres y los Niños en la Región Europea).
Los diez principios del Cuidado Perinatal que la OMS señaló en la reunión fueron:

El cuidado del embarazo y parto normales debe:
  1. Ser no medicalizado, lo que significa que el cuidado fundamental debe ser provisto utlizando un set mínimo de intervenciones que sean necesarias y se debe aplicar la menor tecnología posible.
  2. Ser basado en el uso de tecnología apropiada, lo que se define como un conjunto de acciones que incluye métodos, procedimientos, tecnología, equipamiento y otras herramientas, todas aplicadas a resolver un problema específico. Este principio está dirigido a reducir el uso excesivo de tecnología o la aplicación de tecnología sofisticada o compleja cuando procedimientos más simples pueden ser suficientes o aún ser superiores.
  3. Ser basado en las evidencias, lo que significa avalado por la mejor evidencia científica disponible, y por estudios controlados aleatorizados cuando sea posible y apropiado.
  4. Ser regionalizado y basado en un sistema eficiente de referencia de centros de cuidado primario a niveles de cuidado terciarios.
  5. Ser multidisplinario, con la participación de profesionales de la salud como parteras, obstetras, neonatólogos, enfermeras, educadores del parto y de la maternidad, y cientistas sociales.
  6. Ser integral y debe tener en cuenta las necesidades intelectuales, emocionales, sociales y culturales de las mujeres, sus niños y familias y no solamente un cuidado biológico.
  7. Estar centrado en las familias y debe ser dirigido hacia las necesidades no solo de la mujer y su hijo sino de su pareja.
  8. Ser apropiado teniendo en cuenta las diferentes pautas culturales para permitir y lograr sus objetivos.
  9. Tener en cuenta la toma de decisión de las mujeres.
  10. Respetar la privacidad, la dignidad y la confidencialidad de las mujeres.
Estos principios aseguran fuertemente la protección, la promoción y el soporte necesario para lograr un cuidado perinatal efectivo. Estos están siendo incorporados en los materiales técnicos así como también en las herramientas de monitorización y evaluación de la Oficina Regional Europea de la OMS.

Formas de cuidado que deberían ser abandonadas

  • No permitir a las mujeres que tomen decisiones acerca de su cuidado.
  • Participar a los médicos en la atención de todas las mujeres.
  • Insistir en el confinamiento institucional universal
  • Dejar a las madres sin atención durante el trabajo de parto.
  • Rasurado de rutina.
  • Enema rutinario.
  • Monitoreo fetal electrónico rutinario sin determinación de pH en cuero cabelludo
  • Restricción de la posición materna durante el trabajo de parto
  • Episiotomía rutinaria
  • Repetir la cesárea en forma rutinaria luego de cesárea anterior.
  • Inducción del parto en forma rutinaria antes de las 42 semanas.
  • Uso de sedantes /tranquilizantes de rutina
  • Uso rutinario de guantes y mascarillas en las unidades de cuidados del recién nacido
  • Separar a las madres de sus hijos cuando estos se encuentran en buen estado de salud.
  • Administración de agua/glucosa en forma rutinaria a los niños amamantados.
  • Lactancia con restricciones.
  • Distribución sin cargo de muestras de fórmulas lácteas.
  • Prohibir las visitas de los familiares.


  • Formas de cuidado que reducen los resultados adversos del nacimiento

  • Proveer apoyo sicosocial a las mujeres.
  • Contacto madre-hijo irrestricto.
  • Escaso beneficio de una tasa de cesárea superior al 7%.
  • Posición levantada durante el trabajo de parto.


  • Prácticas en el Control prenatal recomendadas para el personal de salud que realiza control prenatal

  • Nutrición
  • Recibir ácido fólico antes del embarazo y durante el primer trimestre
  • Suplementación con Fe solamente si éste está indicado, sabiendo que un nivel de hierro más bajo considerado habitualmente como indicador de anemia, es fisiológico durante el embarazo
  • Abandonar las evaluaciones tradicionales perinatales con score de riesgo, ya que las mismas no pueden predecir quiénes desarrollarán complicaciones. En lugar de esto, observar a las mujeres que no se encuentren en riesgo, permaneciendo vigilantes en todo momento ante cualquier signo fuera de lo normal. Una clasificación de "riesgo" debe ser flexible y abierta a ser revisada.


  • Atención médica

  • Reducir el número recomendado de consultas prenatales para las mujeres con embarazos normales con el fin de disminuir el exceso de medicación y de hospitalización.
  • Reducir el uso rutinario de exámenes ecográficos durante el embarazo a solamente "con indicación" o a una ecografía (alrededor de las 18 semanas) si se prefiere.
  • Minimizar la cantidad de pruebas de tamizaje durante las consultas. Exámenes de sangre, presión arterial y exámenes de orina para pesquisar proteinuria son esenciales además de la medición de la altura uterina. Los demás estudios deben realizarse solamente si están indicados.
  • Entender la sensibilidad y especificidad de cualquier prueba diagnóstica utilizada. No indicar pruebas que no tengan indicación clínica clara.


  • Cuidado psicosocial

  • Proveer preparación durante el embarazo, parto y para la paternidad. Brindar adecuada preparación e información como parte del cuidado. Incluir compañías que la mujer elija en esta preparación. Reconocer que los padres tienen necesidades propias como individuos y no solamente como compañeros o acompañantes de la pareja.
  • Evaluar factores de riesgo sicosociales potenciales que puedan influir en la mujer y su familia. Es útil utilizar una escala como la Escala ALPHA para estos fines.
  • Proveer a las madres de la historia clínica de su embarazo y parto. Las madres guardan estos documentos para asegurarse que los mismos van a estar disponibles siempre que los necesiten.
  • Brindar a las mujeres información basada en evidencias científicas, y estimular su participación en las decisiones acerca de su cuidado.
  • No sentirse obligados, en ningún momento del embarazo o el nacimiento, a brindar cuidados que no estuvieran basados en evidencias científicas, aunque éstos cumplieran con los intereses de la madre y el niño, y fueran requeridos por la mujer o su familia.
  • Ofrecer un enfoque individualizado acerca de la atención en todo momento.
  • Alentar el desarrollo de protocolos locales de atención.


  • Alimentación del Niño

  • Estimular la lactancia materna como el mejor método para alimentar al niño. No recomendar ninguna preparación para las mamas, ya que ésta no es efectiva.


  • Recomendaciones para la Atención Intraparto Primer estadio

  • Uso del partograma para registrar y monitorear el progreso del trabajo de parto. Limitar los exámenes vaginales para evaluar el progreso realizándolos cada 4 horas en trabajos de parto normales y cada 2 horas cuando se llegue a la línea de alerta del partograma.
  • Minimizar la cantidad de intervenciones durante el trabajo de parto; particularmente evitar la introducción de cualquier dispositivo dentro de la vagina. Estimular una política de "manos libres".
  • Abandonar el uso de rasurado y enema.
  • Estimular la deambulación durante el trabajo de parto.
  • Usar el estetoscopio fetal para monitorear la frecuencia cardíaca fetal.
  • No restringir líquidos durante el trabajo de parto, y permitir que las mujeres con trabajos de parto que progresan normalmente, ingerir comidas livianas si las necesitan.


  • Apoyo psicosocial

  • Proveer cuidado permanente durante el trabajo de parto y no dejar a la mujer sola.
  • Estimular la presencia de una persona que la mujer elija para que la acompañe durante el trabajo de parto y el parto. Proveer "doulas" (acompañantes entrenados) en el caso de ausencia de una persona, y estimular su presencia además de la presencia de la familia, si la mujer lo requiriera. Notar que los padres no siempre son la compañía adecuada para apoyar a sus parejas, y que ellos también pueden beneficiarse de recibir un apoyo adecuado.
  • Usar un sistema rotativo de parteras para facilitar el trabajo en los momentos de mayor actividad.
  • Respetar la privacidad de las mujeres y su dignidad en todo momento durante el embarazo, el parto y el post parto.
  • Ser sensible a las necesidades culturales y las expectativas de las mujeres y sus familias.


  • Período expulsivo

  • Usar una posición levantada si la mujer lo elige durante el parto. Evitar el uso de la posición supina para el parto, y particularmente la posición de litotomía (con las piernas levantadas). Abandonar las camas de parto tradicionales para los partos normales. Usar una cama standard si se elige una cama para el parto.
  • No realizar episiotomía de rutina (o perineotomía o incisión mediana).
  • No suturar rutinariamente los desgarros o los cortes menores: las pequeñas heridas pueden usualmente cicatrizar solas. Suturar cuando esté indicado.
  • No realizar exámenes del cuello después del parto en forma rutinaria excepto que exista evidencia de hemorragia.
  • Las tasas de cesárea deben ser entre 5% y 15% en cualquier institución, dependiendo del nivel de atención.
  • Usar la tecnología más sencilla disponible en lugar de técnicas sofisticadas si esta tecnología está apoyada por evidencia fuerte acerca de su utilidad.
  • Usar el método de Misgav Ladach (Starr) para la cesárea cuando sea posible.
  • No aumentar los costos en cuidados que no sean esenciales; una compañía para brindar apoyo durante el trabajo de parto es esencial, no un lujo. Los costos de cuidados que no son necesarios (por ejemplo, televisión en las habitaciones) pueden ser cubiertos por la iniciativa privada.


  • Manejo del dolor

  • Evitar el uso de medicación durante el trabajo de parto. Para el manejo del dolor se deben usar preferiblemente métodos no farmacológicos, como la deambulación, el cambio de posición, masajes, relajación, respiración, acupuntura, y otros.
  • Evitar la analgesia epidural como un método de rutina para calmar el dolor. Preferir la anestesia espinal/epidural a la anestesia general en la cesárea.


  • Recomendaciones para establecer un buen contacto madre - hijo

  • Nacimiento:
  • Ubicar al bebé sobre el abdomen de la madre y secarlo inmediatamente. Animar a que la madre participe. Quitar esa toalla y tapar a la madre y al niño con una segunda toalla que se encuentre seca. Mantener la cabeza del bebé tapada para minimizar la pérdida del calor.
  • Cortar el cordón una vez que hayan cesado las pulsaciones del mismo mientras el bebé se encuentra con su madre, siempre y cuando no exista una hemorragia significativa.
  • Incentivar el cuidado materno piel a piel con su bebé durante al menos las primeras dos horas después del parto, así como todo lo que sea posible durante el postparto inmediato y posteriormente.


  • Promover el amamantamiento:

  • Incentivar la alimentación al niño cuando el mismo esté dando señales de que está listo para recibirla, mostrando salivación, movimientos orales, llevándose las manos a la boca y moviéndose hacia el pecho materno. No forzar la alimentación hasta que el bebé no esté listo.
  • No separar al bebé de su madre en las primeras horas después del parto. Intentar realizar todos los exámenes necesarios para el recién nacido normal en la cama de la madre, en lugar de utilizar una mesa examinadora apartada.
  • Retrasar la realización de los exámenes que no sean necesarios. Realizar los exámenes con la madre y el niño juntos; demorar la hora del baño por 6 horas o más.
  • Demorar la profilaxis de la conjuntivitis gonocóccica, para evitar que el contacto visual madre - hijo se vea alterado. Luego del nacimiento buscar los momentos apropiados, para dar la vitamina K, BCG y realizar la profilaxis de la conjuntivitis gonocóccica contra la gonorrea. (en aquellas instituciones donde esté indicado).
  •  
    Recomendaciones para los cuidados postparto

  • Promover el contacto madre - hijo y el amamantamiento:
  • Seguir las guías de la Iniciativa del Hospital Amigo del Niño para la alimentación infantil: incentive la exclusividad del amamantamiento a demanda desde el nacimiento y evite cualquier suplemento para el bebé que contenga agua, glucosa, o sustitutos de leche materna.
  • Ofrecer el alojamiento conjunto para todas la madres y bebés las 24 horas del día.
  • Incentivar el contacto piel a piel durante la estadía postparto en el hospital.
  •  
    Apoyo psicosocial.

  • Permitir la libre visita de los miembros de la familia que la mujer elija durante el postparto.
  • Es ideal ofrecer comodidades para que un miembro de la familia pueda acompañar a la madre durante la noche. Alta
  • Utilizar un criterio flexible en cuanto al momento del alta: permitir que la mujeres juzguen cuando es el momento para volver a su hogar.
  • Asegurarse que exista una situación familiar adecuada y sostenedora luego del alta, si ésta no existiera realizar los arreglos necesarios para un seguimiento intensivo.
  • Facilitar contactos en la comunidad y fuentes de soporte local para todas las mujeres.
  • Incorporar las percepciones de las mujeres y sus parejas acerca de los cuidados, como parte de un procedimiento estándar para el cuidado efectivo y apropiado.
  • Planificación Familiar
  • Asegurarse de brindar consejos acerca de la planificación familiar antes del alta.

  • Recuperado del antiguo blog

     
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    domingo, 22 de febrero de 2015

    ¡Me duele amamantar!

    Es verdad. A veces duele. Tengo tres hijos y con dos de ellos he visto las estrellas y la vía láctea en muchas ocasiones. Pero NO TIENE QUE SER ASÍ. Todos los motivos que nos causan dolor TIENEN SOLUCION, así que os dejo con esta pequeña recopilación para que si llegas hasta aquí, sepas que 'hay luz al final del túnel' y que puedes lograr una lactancia indolora (¡y debes lograrla para poder disfrutar de ella!)


    Posibles y principales causas para el dolor:

    1º: Mal agarre.  
    Sería recomendable que una asesora de lactancia o IBCLC te viese en una toma para evaluar la posición, el agarre y la succión de tu bebé. Al final del post tienes varios enlaces para localizar una cerca de tu residencia. 
    Es increíble el daño que puede hacer si el bebé no está bien agarrado y cómo puede aliviar un pezón dolorido una postura corregida: recuerda orientar el pezón hacia el paladar del bebé, acercar al bebé a tu pecho e introducirle gran parte de la areola dentro de la boca, no sólo el pezón. Ponte cómoda con cojines que te ayuden a sostener al bebé y faciliten tu relajación, prueba diferentes posturas para amamantar y quédate con las que te resulten más cómodas. No te preocupes, poco a poco te irás soltando y atreviéndote con otras nuevas.
    Lee aquí más información y mira los siguientes vídeos:




    2º: Frenillo (anquiloglosia)
    Puede ser que tu bebé tenga un frenillo que impida que haga correctamente el movimiento de la lengua y por ese motivo te duele tanto. En este caso, si fuese así, cortando el frenillo se suele solucionar el problema. Ponte en contacto con un grupo de apoyo a la lactancia para que os lo puedan diagnosticar y derivar a un especialista para que lo corte, de ser necesario. 


    3ª: Grietas 


    Tanto el mal agarre como un frenillo pueden causar las temidas grietas en el pezón. Pueden llegar a ser muy dolorosas e infectarse, por lo que lo primero de todo, es corregir el problema que las ha ocasionado.

    Para curarlas, está desaconsejado lavarse el pecho después de cada toma, ya que esto podría causar que desaparezca la capa de protección natural que tiene el pezón y la areola.
    Intenta amamantar en posición ventral (con el bebé sobre tí, boca abajo, y tú reclinada hacia atrás).
    Ha de evitarse utilizar nuestra propia leche bajo la errónea creencia de que cura las grietas, ya que al ser rica en bacterias podría empeorar el problema.
    Las cremas específicas como el Purelan no suelen ser efectivas, además de caras, así que la última recomendación de los expertos es aplicar aceite de oliva, que tiene propiedades antiinflamatorias y bacterioestáticas. Además, dejar el pecho al aire todo el tiempo posible.
    Para grietas muy extremas, pueden recetarte alguna pomada con ácido fusídico.
    Más info:


    4ª: Mastitis subclínica.
    El dolor se debe a una infección, aunque no presentes zonas endurecidas y rojas ni fiebre. Es recomendable que te valore una asesora de lactancia puesta al día y que analicen tu leche para poder confirmar una posible infección e iniciar el tratamiento más adecuado. En algunos CAPs de Catalunya disponen de este servicio y envían las muestras de leche a un laboratorio cualificado, consulta con tu matrona. Aun así, puedes iniciar sin miedo tratamiento con LACTANZA (probiótico*) y te tomas UNA cápsula dividida en tres raciones a lo largo del dia (es más efectivo así), hasta acabar el bote:
    "Son aquellas mujeres, con un pecho aparentemente sano, sin ningún síntoma externo, tienen un dolor moderado o severo. Observamos una toma y la paciente tiene dolor aunque la postura es aparentemente correcta. A veces los bebés, que antes mamaban fenomenalmente, empiezan a soltar la teta muchas veces durante la toma. Otras veces el bebé deja de ganar peso sin explicación aparente. Os animo a todos a pedirles un cultivo de leche a estas madres, ya que os llevaréis una sorpresa: el dolor está causado por una mastitis. " [Fuente]
    (*)¿Cómo funciona un probiótico? 
    En la leche materna, como en muchos otros lugares de nuestro cuerpo, conviven en armonía bacterias de diferente tipo. Unas son 'buenas' y las otras 'malas', pero mientras están compensadas, todo funciona bien. El problema viene cuando las malas le ganan terreno a las 'buenas', entonces surge la infección, como en el caso del Estreptococo positivo durante la gestación. Esto puede deberse a una bajada de defensas, alguna medicación, una alimentación incorrecta, etc. 
    Una forma de tratarlo sería con ANTIbióticos, que se encargan de matar las bacterias... y en esa batalla mueren todas, las buenas y las malas. La otra forma es con PRObióticos, tomando bacterias 'buenas', para que vuelvan a estar equilibradas en número y todo vuelva a la normalidad.

    5ª: Síndorme Raynaud del pezón.
    Su característica principal es dolor muy intenso, no únicamente antes, durante o después de la toma, sino también en los intervalos de tiempo entre éstas, causado porque los vasos sanguíneos del pezón se contraen y éste se queda sin oxígeno y sin sangre.
    Un síntoma claro es que, a causa de la falta de riego, el pezón se queda blanco después de la toma, pasa a color morado y en ocasiones luego se torna rojo.
    Lee aquí más información.

    6ª: Cuando muerden
    En el momento en el que salen los primeros dientes, no hay mami que se salve de algún mordisco. Ellos lo pasan mal con la salida de los dientes y muerden cualquier cosa que se ponga a su alcance... aunque sea nuestro sensible pezón. ¿Cómo actuar?
    Evita darle de mamar en posturas que no sean completamente fisiológicas, para que coja bien el pecho y tenga la boca llena 'de teta'. Si la tiene llena, no puede morder (o al menos le cuesta más).
    Procura estar conectada con el bebé en todo momento, mirándole, hablándole... No sólo puedes evitar que muerda, sino verlo venir si decide apretar las mandíbulas.
    Si se pone a jugar con el pecho, marca tú el final de la toma, aunque tengas que volver a darle a los diez minutos. Y si a pesar de todo muerde, métele por el lateral de la boca el dedo meñique para liberar el pecho y dile lo más neutral posible (seria pero sin gritar), que el pecho no se muerde. Y se lo pasas al papá o a quien tengas allí en ese momento, para que asocie que si muerde, mama no está disponible.

    En cualquier caso, te recomiendo muchísimo que busques un grupo de apoyo a la lactancia al que acudir. Te será de gran ayuda, tanto para solucionar dudas como para sentirte apoyada por otras mamás y asesoras. 
    Aquí te dejo algunos enlaces donde buscar por tu zona:




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    jueves, 20 de noviembre de 2014

    Volvemos a Facebook

    Pues nada, que aunque aun les guardo un poquillo de resquemor por fulminarme la anterior página, he vuelto a crearle una página Facebook a este blog. La razón es que al haber perdido casi toda la info de mi antiguo blog tras caer el servidor donde se alojaba y pegarme el currete de estar recuperando a base de archivos web toda la información que puedo, pues al menos que llegue a alguien... no? Así que eso, aquí os dejo la nueva dirección para que 'megusteéis' y difundais si os parece bien!
    ¡Gracias! :)

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    Última actualización: Oct.2015
    "Por un parto respetado" baja persianas de forma indefinida.

     
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    jueves, 23 de octubre de 2014

    Adiós, pequeño blog

    Escribo esta entrada a pelo, sin programación, de forma inmediata. Llevo un disgusto tremendo... Llevaba un rato buscando un artículo de mi antiguo blog (porunpartorespetado.espacioblog.com) y no había manera de encontrarlo, ni con buscador ni poniendo la dirección en la barra de navegación ni nada... ¿Pero qué está pasando?, pensaba. Como apenas lo utilizaba, creí que algo hacía mal. Y accedí a los enlaces de "INDICE 1, INDICE 2" que tengo (y obviamente voy a eliminar) en este blog... pero me redireccionaba a la dirección "http://lacoctelera.com/gracias.html" y una página web en blanco. Uuuh... mal rollo. Googleo "la coctelera" y allí me llega la esquela:

    Cierra La Coctelera: adiós a un clásico de las plataformas de blogs en España

    "Según indican en un correo que han enviado a todos sus usuarios (actuales o pasados), La Coctelera echará el cierre el próximo 11 de octubre. ¿La razón? Dicen que no disponen de recursos suficientes para mantener la plataforma activa. Por suerte para los actuales usuarios, existe una opción en el panel de control de la bitácora que permite exportar todo su contenido a un fichero. El 11 de octubre el servicio desaparecerá, junto con todas las bitácoras que actualmente se alojan en él, y los datos no podrán recuperarse a partir de esa fecha."

    ¿Pero qué clase de pu**** es ésta? Yo no he recibido ningún correo, o si... en alguna cuenta inactiva ya. ¿Y qué día es hoy? 24 de Octubre. Acabo de darme cuenta de que por 13 míseros días he perdido un blog de más de 8 años y bastantes millones de visitas... Mis inicios, en mi batalla por conseguir el PVDC de mi niña, lo que me hizo acabar aquí, aquel que fue creado casi como libro de notas personal y acabó siendo herramienta para tantas mamás. Aquí lo continué más bonito, más organizado, más práctico para trabajar... pero he perdido más de 300 artículos. Se dice pronto.
    Intentaré recuperar lo que pueda de la Caché de Google, pero tengo pocas esperanzas, sinceramente.

    Si el hecho de que me cerrasen la página de facebook con más de 20.000 seguidores y muchísimas horas de trabajo invertidas me dio rabia, no os podéis imaginar la tristeza que me ha dado ésto. Sobra decir que han quedado inactivos muchísimos enlaces de este blog: creedme, lo siento MUCHO.



    Última actualización: Oct.2015
    "Por un parto respetado" baja persianas de forma indefinida.

     
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    viernes, 17 de octubre de 2014

    Valoración y conclusiones (de mi parto en casa)

    → Leer antes "Mi 2PVDC: el nacimiento en casa de Anhel"

    -Actualización 1: Anhel con 2 meses:
    Me envía V un Whatsapp porque ha visto en mi Facebook que le han cortado el frenillo a Anhel y me pregunta si ha habido algun problema con la lactancia. Yo ALUCINO con la pregunta y respondo que el mismo problema que había el día 1, dolor y mala succión causada por el frenillo sublingual de tipo 3 que tenía, y que ahora mi bebé está reaprendiendo a mamar.

    -Actualización 2: Anhel con 3 meses:
    V nos invita a una charla, junto a otras parejas, sobre partos en casa para contar nuestra experiencia. Esto me hace pensar que no ha percibido nada de nuestro malestar, por lo que, después de dudar, le comento a grandes rasgos los tres puntos más negativos de nuestro sentir: la piscina, la lactancia y la ausencia. Comento estas tres en concreto porque se había hablado de todas ellas durante la gestación y en teoría estaban claras y anotadas en su libreta...
    Su respuesta es, por un lado, que le apena mi sentir y que es cierto que no estuvieron como debían en el postparto, por lo que me pide disculpas. (No me sirven, si por distancia no podías atenderme bien, no haberme cogido. Pero no voy a tener otro postparto cuando a tí te vaya bien)
    Aparte de eso, me dice que 'ojalá le hubiera ido diciendo durante el parto, como hicimos en el embarazo' (Lo primero, no se cómo si no estabas allí. Lo segundo, ¿de verdad tenía que estar repitiéndote lo acordado mientras estaba pariendo?).
    Sobre la lactancia, me dice que ella no diagnosticó ningún tipo de frenillo (pero yo si te lo dije) y que ha tenido a mamás amamantando con frenillo y sin dolor. Ya, pero no era mi caso. A MI SI ME DOLIA, y también te lo hice saber.
    A mi sentimiento de abandono, responde que pretendían que estuviéramos en intimidad... Yo no había pedido eso, sino vigilancia sin intervención, a no ser que fuese imprescindible intervenir. Podías quedarte en una esquina, podías irte a otra habitación, podías quedarte en la terraza, podías ir y venir, podíais alternaros con la buhardilla, pero desde dos plantas arriba ni me vigilabas ni controlabas la situación.
    Me dice que no me dejó desde que la llamé (es cierto, aunque perdí la cuenta de las veces que me dijo que se iba), y me recuerda que tampoco me dejó cuando le dije que no podía parir en casa por un tema económico y que no todas ofrecen facilidades de pago. (Tranquila, pienso cumplir mi acuerdo, no se me ha olvidado que te debo dinero. Y no, no todas, pero tampoco eres la única).
    No me molesta 'el recordatorio' en si, tiene todo el derecho aunque yo aun no he faltado a mi palabra; me molesta que me lo diga como si eso fuese compensación por no haberme atendido como debía.
    Sobre la piscina... bueno, no se ni por dónde cogerlo. Me dice que si que se puso, que la traía para eso. Que a veces todo se acelera y que recuerde que no se hizo ningún tacto para respetar (por el tema del Egb+). Vale, a ver: Se puso... de milagro. No se puso durante la dilatación, que es cuando dije expresamente que por favor me la ofreciérais. Dio tiempo... de parir allí, no de dilatar en ella. La dilatación me la comí solita con patatas, y es cuando el agua sirve de más ayuda. Yo en ningún momento dije que quería parir en el agua, era algo que no tenía calculado. Quería el agua para la dilatación, el resto ya se vería.
    "Que a veces todo se acelera..." Si, tres horas dan para que un parto pase de dilatación a expulsivo, ciertamente. Si mi marido sabía que estaba en expulsivo y yo sabía que estaba en expulsivo, solo por los rugidos que pegaba, y con sólo una experiencia previa... ¿tú necesitabas un tacto para reconocerlo? No, de verdad... yo creo que con haber estado abajo ya te habrías dado cuenta, no necesitabas ningún tacto.


    No contesto a este mail de respuesta, creo que si esa es su postura no merece la pena discutir.
    Tras esto, decido que voy a publicar mi relato, que hasta ese momento tenía sólo para mi y para personas muy cercanas. Porque no lo hizo bien, y en lugar de reconocerlo, se pone a la defensiva casi echándome la culpa a mí. Y no, yo no tenía culpa DE NADA. Tu función era ESTAR POR MI. única y exclusivamente. Y yo en ningún momento, ni previamente ni durante, dije que os fuerais, que no os quería allí, o modifiqué mis deseos (ya hablados) respecto a la atención que esperaba recibir (espectadoras, vigilando). Me sentí profundamente abandonada con la lactancia, cuando de sobras, muy de sobras, conocías lo que me angustiaba fracasar.
    Así que considero que he de publicar esta experiencia, porque no se visibilizan los partos domiciliarios que no salen como debieran aunque también existen y también es bueno conocer las experiencias no tan positivas, para poder tener aun más herramientas a la hora de realizar nuestra elección. Nunca he leído un relato de parto en casa negativo, excepto el de Clau. Normalmente a mi alrededor las experiencias han sido acordes a las expectativas en cuanto a la atención recibida, hayan salido como hayan salido, que eso es otra historia. Y yo no he tenido un mal parto físico, aunque emocionalmente haya dejado mucho que desear, y me quedo con que mi bebé ha tenido un parto suave y respetuoso, pero desde luego, era fácilmente muy mejorable y no comprendo por qué no pude tener la atención que se había acordado, que merecía, y que normalmente las matronas domiciliarias dan, incluida nuestra comadrona si me fio por aquella charla a la que asistimos... Aunque ahora, viéndolo con perspectiva, es lógico que no hubiese ninguna experiencia negativa allí: ni yo misma he querido ni creído apropiado ir a hablar de ello en una charla cuando no había habido una comunicación previa sobre el tema entre nosotras.


    -Actualización 3: Anhel con 3 meses y medio
    Envío un mail a V con el justificante del ingreso del resto del importe pendiente. Ella contesta que le gustaría que habláramos sobre lo ocurrido, en Barcelona o en mi domicilio, para cerrar la vivencia del parto de forma agradable y constructiva, porque es una experiencia única en nuestra vida.
    Lo sabemos, créeme. Pero lo que tu digas no va a cambiar lo que vivimos mi marido y yo, y a estas alturas no creo que tenga ya nada que hablar contigo. Quizás hace dos meses habría estado bien que me hubieras preguntado qué tal y nos hubiésemos visto, pero ahora lo único que deseaba era saldar mi deuda y cerrar esta carpeta.


    Quizas también te interese:

    Mi 2PVDC: El nacimiento en casa de Anhel
    18'30: El parto en casa de mi mujer [24/10/14]
    Diario de mi tercer embarazo, 1er trimestre
    Diario de mi tercer embarazo, 2º trimestre
    Diario de mi tercer embarazo, 3er trimestre
    El nacimiento de Arián (Cesárea, 31/01/2002)
    El nacimiento de Abril (PVDC, 04/11/2006)

     
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    sábado, 11 de octubre de 2014

    Mi 2PVDC: el nacimiento en casa de Anhel


    Anhel nació hace más de un mes. Recuerdo que cuando volví de Acuario, de parir a Abril, tardé un día en escribir el relato de nuestro parto, estaba deseando contarlo, me sentía eufórica y no quería olvidar nada. En esta ocasión me ha costado varios intentos desmotivados, pero finalmente aquí estamos.
    Si he de resumir cómo han sido los nacimientos de mis hijos, diría que la cesárea de Arián estuvo presidida por el miedo y la incertidumbre. En el PVDC de Abril, reinaron varias sensaciones, sobre todo el poder, la satisfacción, la victoria, la emotividad, la sorpresa... El parto en casa de Anhel se resume con "decepción". El ha tenido un buen nacimiento y mis otros hijos una fantástica experiencia, mi marido una gran -y merecida- satisfacción personal, todo "lo que importa" está bien, sanos los dos, sin violencia obstétrica ni malos tratos. Yo me siento feliz por todo ello. Pero aun así, me siento profundamente decepcionada con mi parto. Me entristece que la gente me pregunte cómo fue y mentir con un "muy bien" o explicar cuatro pinceladas si hay confianza, que lo único que hacen es dejar en no muy buen lugar a los partos en casa. Es más fácil defenderlos si todo ha ido rodado, que es como suele (y debería, si no hay complicación) ir.

    El caso es que fue un parto demasiado largo para mi gusto y demasiado intenso en su etapa final. (Tres embarazos y este último ha querido ser diferente en absolutamente todo). Aquí el factor sorpresa no existía, aquí ese "poderío" que te da un primer parto respetado, sobre todo tras una cesárea, cuando descubres esa naturaleza salvaje, mamífera y tremendamente poderosa que habita en ti no sorprende, ya la esperas. Aquí ya has hecho el camino antes, por lo que tu útero y tu vagina recuerdan cómo es parir y lo hacen aun más eficazmente. Aquí la euforia de "haberlo conseguido" ya no existe con la misma intensidad, porque ya sabes que puedes hacerlo, digan lo que digan. Y todo eso es normal y lógico que le pueda quitar algo de 'magia' al asunto. Además si algo he aprendido durante estos años de 'bagaje' por estos lares de la maternidad, es que cuanto menos esperes de un parto, mejor. Que hay que disponerlo todo para que vaya de diez pero tener presente que quizá la nota acaba más baja, que hay que dejarlo fluir, hay que dejar que su propio cauce sea quien lo dirija y que no se puede intentar planificar al detalle, porque con bastante probabilidad, no saldrá como esperabas. Así que mis expectativas eran bastante escasas: ninguna, salvo que fuese sin complicaciones y una buena atención que facilitase el proceso. El resto estaba todo atado como para no dar problemas, y yo me sentía segura y apoyada por mi marido. ¿Qué podía fallar?

    Inicialmente, iban a ser dos comadronas las que nos atendiesen, V y S. Nos gustaba bastante el equipo que formaban, porque V era como la que 'dejaba fluir' (su frase: "tú confía", para todo), y S era la que redirigía las visitas hacia nuestras necesidades, hacia nuestras inquietudes, hacia el proceso. Aunque escogimos a V y S venía como compañera, luego fue S la que nos dio más seguridad en las visitas posteriores, previas al parto. Digamos que V era más espiritual y S era como más sensata. Pero el día en que me puse de parto, S cogía vacaciones y en su lugar vino N, una de las matronas de 'la otra' pareja que trabaja con V y S, que nos habían presentado en la última visita por si 'había una emergencia'.Me hubiese gustado saber que S tenía vacaciones cercanas a mi FPP, la verdad. N parecía muy maja, pero apenas había hablado con ella.

    En una de las visitas preparto, le expliqué a V y a S lo importante que era para mí conseguir que funcionase la lactancia. Les expliqué que Abril había tenido un frenillo no diagnosticado que dio muchos problemas. Me llegaron a preguntar qué me preocupaba del parto y les contesté "que funcione la LM", y V respondió que por eso no sufriese porque ellas de lactancia 'sabían bien'.
    Les comenté que si en el parto de Abril me hubiesen ofrecido llenarme la bañera, habría dicho que si. Pero que no tuve fuerzas para pedirla, así que les dije que me la ofrecieran en la dilatación, por si me apetecía meterme.
    También en uno de esos encuentros previos nos dieron una lista con todo lo que había que preparar, que prudente y meticulosamente dejé listo semanas antes del parto, y que mi marido bajó al comedor antes de que llegaran las matronas el día del parto.
    En la última visita previa al parto, ofrecimos la buhardilla a las matronas por si se daba el caso de que la cosa se alargaba u ocurría durante la noche y necesitaban descansar alguna de ellas, ya que tiene un sofá-cama amplio y cómodo.
    S me preguntó qué esperaba de mi parto, del papel de las matronas, del de mi marido, del de Anna: A mi marido, mi apoyo. A Anna, que se encargase de mis niños. A ellas, que fuesen espectadoras de mi parto, vigilando que todo transcurría bien.

    Pasé una semana en pódromos. Que si contracciones molestas, que si tapón, que si dolorcillo de regla... Finalmente, el día 24 de junio, sobre las 22h, estuve segura de que el parto, por fin, había comenzado. Nuestro bebé nacería con toda probabilidad el día 25 de junio, así que Héctor avisó en el trabajo y comenzó a dejar preparadas todas las cosas de la lista "Hacer el día del parto", y yo avisé a V y Anna (nuestra 'doulacanguro', contratada para acompañar a los niños) de que aquello parecía que por fin había comenzado, para que estuviesen preparadas por si las llamaba. Eran contracciones de parto, pero de las que se llevan sin problema, así que pretendí irme a la cama... pero aunque se soportaban sin complicación, no eran tan livianas como para quedarme frita, así que al final a la 1 am me levanté de la cama y anoté su frecuencia, que era algo irregular pero más o menos cada 10-15 minutos. A las 3am ya eran cada 5-10 minutos, seguían siendo irregulares y soportables y aun quedaba trabajo por delante, así que en la oscuridad y el fresquito de la noche seguí con mi trabajo a solas, creyendo que Anhel nacería por la mañana. A las 5 am subieron en intensidad, a las 5:30 se fueron acortando en tiempo y finalmente a las 06:30, tras 6 u 8 contracciones cada 2 minutos que me alarmaron un poco (¿qué había pasado?¡nuestra matrona tenía algo más de una hora de camino!), llamamos a V para que viniese a casa y le envié un whatsapp a Anna diciéndole que cuando se levantase se viniera para casa, sin prisa porque los niños dormían.

    Comenzó a amanecer... y con cada rayo de luz que entraba en el comedor, mis contracciones se espaciaban. Dejaron de ser cada 2 minutos, pasaron a ser cada 5, cada 10... y cuando llegó V, sobre las 08:30, ya eran cada 15 minutos. Mi parto no se había parado, pero la luz había espantado a la osa que llevo dentro y me lo había relentizado. V esperó a que llegara N y se fueron a almorzar para ver si se animaba otra vez, pero cuando volvieron dos horas después (llamaron a Héctor antes por si tenían que regresar antes) seguía igual. V comenzó a decir que quizá se iban y volvían más tarde, que yo cómo lo veía. Yo le contesté que no sabía qué decirle, que en ese momento no las necesitaba, que no sabía si cuando se animase de nuevo iría rápido o no, y que tampoco sabía decir si sería en breve o tardaría mucho. Ella me preguntó cómo me sentía más segura yo, contesté lo mismo y que lo único que me preocupaba era que después no llegaran a tiempo. Le preguntaron a Héctor, que dijo que por él, mejor se quedaban.
    Llegó Anna, escuchamos a Anhel...


    V me hizo reflexologia en los pies, con aceites esenciales, en la habitación, a oscuras... (no sabía yo que la reflexología podía doler así), pero me relajé y al rato bajé abajo.
    Mis contracciones seguían sin ser regulares, de nuevo la duda de si se iban o no. Pensé en esos partos que cuelgan las de "Néixer a casa", donde se tiran 48 y hasta 72 horas en casa de la familia... ¡estaba claro que no iba a ser mi caso! No entendía tanto empeño por irse, aunque V no hacía más que decir, después de que se iban a ir, que a ella le daba igual quedarse. Y yo me preguntaba por qué si el parto no se había parado y ella tenía más de una hora de camino, no dejaba estar el tema y se quedaban sin más.  Le dije que por la comida no se preocupase, que habíamos contado con ellas y había canelones para todos!

    Sobre las 12h decidieron que se iban, pero las contracciones aumentaron en intensidad, el dolorcito ya comenzaba a molestar. Seguían irregulares, pero algunas venían más seguidas. Cada vez que cogían la maleta para irse, mi cuerpo las paraba con otra contracción fuerte. No les quedó más remedio que quedarse, así que se subieron a la buhardilla por iniciativa propia 'para no interferir y eliminar factores externos', según dijeron. Héctor ya no se separó de mí y puso velas y música, bajó las persianas para hacerme una cuevita y estuvo a mi lado en todo momento.
    Las matronas bajaron alguna vez para ver cómo iba, yo tenía gana, así que comí fruta y frutos secos y fui bebiendo zumos y agua que me traía... todo el mundo. Sobre las 15h estuvieron listos los canelones que habíamos descongelado, pero yo ya no tenía hambre, las contracciones eran ya muy dolorosas y fui probando diferentes sitios para encajarlas: en la pelota, en el sofá, en la mecedora... recuerdo sentir que me daba la mano Arián una de las veces, entre contracciones.


    V y N se quedaron conmigo para que Héctor pudiera comer con los niños y Anna, luego fueron a comer ellas y después volvieron a la buhardilla.
    Cuando venía la contracción no estaba cómoda en ningún sitio, me tenía que incorporar siempre, me arrepentí de no haber dejado a Héctor agujerear la pared para colgarme un fular del que poderme colgar en el parto. Finalmente sentada en la pelota y agarrada al piano me quedé, con Héctor al lado.
    Héctor se ofreció como apoyo, me masajeó las lumbares, grabó con la cámara algún trocito... Yo necesitaba sentirlo conmigo con cada contracción, no le dejaba irse lejos, lo llamaba cuando comenzaba una nueva si él no la había visto venir solo y ya lo tenía allí, disponible para mí. Tuvimos un vínculo y una complicidad absolutos. El sabe que lo hizo bien, pero no sabe hasta qué punto fue importante para mí.
    Sentía que entraban a veces los niños, con Anna, sin molestar, y de igual manera que se iban. A veces sentía sus risas fuera, en la terraza.


    Estaba muy cansada, la noche sin dormir comenzaba a pasar factura y cabeceaba entre contracción y contracción. Ya eran muy potentes, "la piscina no me vendría mal", -pensé-.

    Pasadas las 17h tuve la primera contracción de expulsivo: una contracción larga como no había tenido jamás, ni con Arián ni con Abril. Cuando se suponía que debía comenzar a bajar de intensidad, -y ya le había concedido el tiempo de una contracción de las más duras-, mi cuerpo apretó por primera vez y la contracción continuó y continuó, noté que los ojos se me iban hacia arriba y que llevaba una endorfinada encima como la copa de un pino. Aquella contracción tan larga me hizo pensar: "¿dónde demonios están las comadronas? Hacía muchísimo que no las sentía por allí... ¡Anda que hago una rotura uterina y aquí no se entera ni dios!"  Pero algo más poderoso me sacó de esas tonterías: la cabeza de mi hijo que comenzaba a atravesarme. "¡Guau! ¡La de Abril no la había notado así!" Y bajaba, y bajaba, en aquella contracción interminable.
    La siguiente fue igual, otra contracción bestial, que en medio de aquel rugido que me salía de las entrañas más profundas de mi ser, me hacía abrir la mandíbula como si la tuviese que desencajar. Recordé a Enrique, en el parto de Abril, diciéndome que hiciese la fuerza por abajo en lugar de por arriba, así que dejé mi mandíbula desencajada y ahogaba en el silencio el rugido que me tragaba para ayudar a mi bebé a seguir bajando.


    Y mi hijo bajaba, y bajaba, y seguía bajando en otra contracción que parecía no tener fin. Recordé de nuevo a Enrique, cuando me apretaba en el muslo para recordarme que tenía que respirar. [Respira, Mireia, dale aire a Anhel, vamos, no estás respirando, respìra!!!]. Y como podía hacía respiraciones rápidas que le aportaran oxígeno, porque no podía respirar de otra forma en medio de aquellas contracciones. Me refugiaba en mi marido en todo momento, lo necesitaba allí, le agarraba, él paría conmigo. (Si, yo, la anti "estamos embarazados" diciendo que mi marido paría conmigo. Si. Los dos parimos a este bebé).
    [¡Las comadronas! ¿Pero dónde coño estaban, es que no me oían? ¡Quería la bañera y como no bajaran YA iba a parir en el sofá, necesitaba el agua para atenuar aquel dolor! Mierda, había que hablar :]
    -Héctor, llámalas, quiero la bañera.

    Habían comenzado a bajar las escaleras. O lo habían escuchado subir. Se pusieron a nuestro lado a ver cómo iba el asunto. Otra contracción, ellas mirando, rompo aguas a mitad de contracción, pero no sale el agua "plof", sino taponada por la cabeza de Anhel, a presión por mi pujo, y extrañada sin saber bien qué era, digo que creo que me he hecho pis. Y baja, y baja, y baja su cabeza, y yo me abro más y más mientras me atraviesa ¿Cómo podían ser tan largas las malditas contracciones? ¡No me daban tregua, aquel expulsivo no se parecía en nada al de Abril!.
    "¡El agua!" -pedí de nuevo-. [¿Pero es que nadie se da cuenta de que estoy a punto de parir? Ahora no os quiero mirando, ¡os necesito llenando la piscina, haber mirado antes, joder!] Comencé a pensar en cómo iba a cogerlo, sentada en el sofá, porque a ese paso era allí donde iba a nacer mi bebé. ¿Pero por qué tenía que estar pensando tanto? Necesitaba dejarme llevar, entrar en el 'planeta parto' y no había manera... Jolín, no me gustaba nada todo aquello...
    De nuevo 'me fui' hasta Acuario y recordé a Carmen, la matrona de guardia, mi 'punto negativo' en el nacimiento de Abril, cuando vino a la habitación y me vio en completa comenzó a decir nerviosa: "me teníais que haber avisado antes, que esto es una cesárea previa, ¡que es una cesárea previa!", y recuerdo que pensé, sentada en la silla de ruedas importándome un pimiento si me veía en pelotas la clínica entera: "¿No me jodas que tengo cesárea previa...? ¡Y yo que creía que había venido hasta aquí para no escuchar estas tonterías!...". Pues eso pensé, pero en este caso era: "¿Esto vale 1800€? ¿Para esto estoy pariendo en casa?"

    Por fin traen la piscina y me dicen que van a hacer un poco de ruido hinchándola, que si me quiero ir a otro sitio. Yo pienso 'venga, vamos al baño', pero mi cuerpo no me acompaña. "Venga, vamos, allí sentada en el wc no estarás mal...". Pero mi cuerpo sigue sin responder. Niego con la cabeza, no me muevo. No puedo. Está a punto de llegar otra contracción. Y entonces comienzan a hinchar la piscina, con un hinchador de esos eléctricos que hace el ruido de cien aviones juntos. [¡Joder!!! ¿Pero qué haces???¡Apaga ese ruido del demonio, que estoy empujando!].
    -¡Fuera!!!", -les gruñí como pude-. "-¡Hínchala fuera y éntrala rodando por la puerta!".
    En mi mente, reclamo mi planeta parto. [¿Pero por qué tengo que estar pendiente de estas mierdas? ¡No entiendo nada!]
    Otra contracción, la piscina sigue sin estar lista. Vuelvo a "hacerme pis" al empujar. V me dice que "con bragas no se puede parir", y me las quita.
    -¿Ya?, -pregunté un par de veces, desesperada.

    Finalmente, cercanas las 18h, la piscina está llena. [WOOOOOOOOOOOOOOOOW... Habría estado genial tenerla hace dos horas!. Qué bien, qué bien, qué alivio, qué gusto... A-DO-RO-EL-AGUA!!!]

    Una o dos contracciones mas en el agua. Tengo una calor que me muero, estoy sudando de lo lindo, han apagado el ventilador para cuando nazca el bebé y yo me estoy asfixiando (mientras él nace, a mí que me zurzan... ¡creía que ahora importaba yo!). Suerte que N me abanica porque estoy sofocadísima y una vez que la pobre se detiene le digo: "¡no pares!" (Gracias, N, por darme aire!)
    Siento a los niños, Anna les explica lo que pasa.
    Siguiente contracción. Cuando acaba, pregunto si ya se le ve, (me gustaría verle la cabecita con el espejo, pienso). V me dice que aun no, que aun falta un poco, así que Anna se lleva a los niños. Yo me extraño, porque lo he sentido ya abajo, creía que no había salido porque me abrasaba y he dejado de empujar en el final de la contracción y por eso no 'lo he dejado salir', pero parece que no.
    En el agua mi cuerpo me deja descansar, un poco de tregua antes de la siguiente:
    Tacháaan! Corono a Anhel. Cuando Héctor se da cuenta y va a coger la cámara, piensa que si lo graba, los niños no ven nacer a su hermano... así que se va a por los niños. Una contracción más, aprieto con todas mis fuerzas, y sale la cabecita entera. Anhel la mueve a un lado y a otro mientras aun está dentro de mí.
    Siento que Héctor dice "¡mira cómo se mueve...!" y se emociona.
    Siguiente contracción, oigo a V que me dice "despacito, despacito", así que creo que es para que no me desgarre y dejo que en la última contracción mi cuerpo, casi sin mi ayuda, saque a mi bebé. [Pensé que no sería capaz, pero mira, lo estoy haciendo, ¡no empujo!: ojalá así no me desgarre] Pero cuando sale noto que ya hay algo roto por ahí. Vaya. No me había dicho lo de despacito para evitar nada...


    ¡Flop! En una pequeña sacudida, de un lado y de otro, Anhel va al agua. Y lo cojo, precioso, no llora nada. Son las 18:30h.
    Oigo a los niños, pero no se qué dicen. Le echo agua por encima para que no se enfríe, lo acaricio, lo miro, lloro. Busco a Héctor, a mi hombre, a mi punto de apoyo, a mi TODO; [Hemos parido, amor. Gracias por ayudarme] Le pido que me bese, toda mi gratitud va en ese beso, que es mucha. Me dirijo a mis niños, pero no recuerdo qué les digo, me recuerdo emocionada.
    Miran el cordón, perfecto, bonito, latiente. Lo tocan todos, incluidos mis niños, y lo admiran. Nos quedamos un rato en la bañera y alguien me echa una toalla encima para tapar a Anhel. Había una montaña de toallas preparadas justo al lado. Pero cuando la voy a coger para taparlo... ¡arg! ¡Qué tiricia me da! Es la manta de 2x2m del sofá!. "-¡Esto es la manta!" -les digo, sacándola empapada.
    En el agua, le susurro su nana a mi niño. Llevo el camisón puesto, ni me lo había quitado en mi desesperación por meterme en el agua, pero Anhel está tan tranquilo y mirándolo todo, que pienso que mejor le doy de mamar fuera, seca.


    No se cuánto tiempo después, salgo del agua y me siento, con ayuda, en el sofá. V me dice que si tengo ganas de empujar, empuje, aunque me moleste, que tiene que salir la placenta. Pasado un rato, el cordón deja de latir y empujo (si, duele, tampoco lo recordaba con Abril así) y noto con alivio cómo sale la placenta. Oh, ahora si está todo mejor, ahora sí siento alivio por fin. Cortan el cordón entre los tres, Héctor y los niños.


    Me dice V que me tumbe hasta que me mire, pero le digo que quiero amamantarlo y me dice que lo haga tumbada. Pretende que el niño se agarre de forma espontánea pero no puedo, tengo el pecho demasiado grande, se me va hacia el lado. El bebé no se puede agarrar así y yo me siento violentísima ante su empeño de dirigir sin éxito unos pechos enormes que no se mantienen arriba para que mi niño pueda reptar hasta ellos.

    Permanecemos mucho rato así, piel con piel, yo miro a mi niño hermoso. Pienso que no tengo una sensación bonita, pero que él es precioso y que por fin se ha acabado. Tiene un ojito cerrado, parece que se ha hecho un poco de daño con la uñita o algo. Se me hace pis encima. No lleva nada, estamos completamente desnudos bajo las toallas.


    V va y viene, pero yo no se dónde para...Yo sólo miro a mi bb... Quiero darle de mamar, sino se va a dormir. Se lo vuelvo a decir a V, y ella vuelve a decirme que le de tumbada hasta que me haya mirado el periné, que puedo darle así. Yo le digo otra vez que no puedo darle tumbada en el sofá, que necesito incorporarme un poco, y ella vuelve a decir que ahora me mira.
    Vuelve a hacerse pis encima... [¡Como se haga caca nos vamos a poner buenos los dos! ¿No dijo S que le harían un primer pañalito provisional para el 'piel con piel', con las gasas que he comprado?.]


    A las 20h, V viene a mirarme el periné. Hasta entonces, había estado recogiendo las cosas con N y haciendo las infusiones en la cocina para curarme y que me cure yo después.
    Anhel está dormido desde hace mucho rato. Sin mamar. Lo pesa y mide, 48cm y 3000 grs: anota los datos en su cartilla sanitaria y se lo da a Héctor, que también hace piel con piel con él mientras me mira a mí.


    Me dice que tengo un desgarro y que si quiero que me cosan o que se cure solo. Me lo enseña con el espejo [anda, ¡si aquí está el espejo!] para que vea que es bastante lineal y 'limpio', me dice que si no abro las piernas en una semana, se me cura sin coser. Yo ya no quiero más historias ahí abajo, hace mucho que ya parí, que saqué la placenta, que estoy en el sofá... ya no cosemos. Estaré una semana con las piernas cerradas, aunque me ha parecido un buen desgarro (como 1cm de profundidad y como una falange de largo, es de segundo grado, pero si dice que se cura, se curará).


    Anna hace con los niños tres bizcochitos rápidos, los decoran y les ponen una velita, el 0, para celebrar que Anhel ha nacido. Nos queda una excelente experiencia del trabajo de Anna: los niños han entrado cuando han querido, han tenido las explicaciones que han necesitado y no han demandado nuestra atención porque han estado entretenidos. Gracias, Anna.

    Me pongo de pie para subir arriba, a la cama. Qué sensación más angustiante, me ahogo, es como si la barriga me vaciase el aire de los pulmones. ¿Pero qué me pasa? Caminamos hacia las escaleras... me mareo. Jolín, qué floja estoy. V me dice que es normal, que de repente mi metabolismo tiene que adaptarse a seis quilos menos... pero yo pienso que eso pasa después de cada parto y de nuevo recuerdo el de Abril, donde no me sucedió nada parecido. Añade que ya no tengo la edad que tenía con Arian y Abril. (Jo, vale, es verdad... soy más mayor. Supongo que la cantidad de peso que he ganado en este embarazo y cómo me ha imposibilitado dan su fruto ahora también...) Finalmente llegamos a la habitación, me doy una ducha con ayuda de Héctor y me quedo en la cama. V y N me dicen que vendrán al día siguiente para verme y nos despedimos.

    Al día siguiente V y N no pueden venir, tienen otro postparto, así que vienen un día más tarde. No me gusta, pero no digo nada. Me va preguntando por whats y me llama para ver qué tal estoy. Yo me siento  muy floja, muy débil. Anhel parece muy sano, estoy muy alerta de que no de ningún signo de sepsis, al haberme dado el estreptococo positivo durante el embarazo. Llamo a su pediatra para que me lo visite antes de la 'visita protocolaria' de los 15 días, para asegurarme de que está bien. Mama muy seguido, le cuesta engancharse y me duele mucho el agarre, que además se suelta muchas veces. V me dice que me lo pegue bien, que eso es por la postura... Me dice que haga la postura de caballito para disminuir el dolor, me manda fotos de otras mamás con sus bebés, pero yo soy incapaz de hacerla, me faltan manos para sujetar y dirigir al bebé y sujetar y dirigir mi enorme pecho. Consigo darle de mamar con la ayuda de Héctor, sino es imposible. Qué aparatoso, qué frío. Yo no tengo esas tetitas redondas y perfectas que tienen las mamás de las fotos, no se hacerlo.

    Un par de asesoras y dos IBCLC me dicen, al enviarles fotografías de su boquita, que Anhel tiene un frenillo sublingual de tipo 3, y que esa es la causa del dolor. V me hace la 2ª visita postparto, tengo el desgarro bastante bien, Héctor me lo cura cada día con las infusiones que me prepararon. Le explico a V lo del frenillo de Anhel, pero me insiste en la postura (hasta que comprueba que la postura es buena y aun así hace daño) y me dice que un frenillo 3 o 4 no es como un 1 o 2, que se puede dar de mamar perfectamente. [Bueno. Después de lo que yo pasé, que me digas esto es un poco heavy.]
    Queda una visita posparto, pero me avisa el domingo por la tarde para venir el lunes por la mañana y no podemos, porque tengo que acompañar a Héctor a hacer unas gestiones para las que ya tenemos hora y yo tengo que ir, así que así se cierra 'el servicio'. En realidad me da igual porque sobre todo necesito apoyo con la lactancia y ya me ha dicho que los frenillos 3 y 4 no importan... Me dice que si necesito cualquier cosa la llame. No lo hago.

    Creo que tras un parto en casa, tratando a mujeres, en teoría ofreciéndoles apoyo como parte de tu trabajo, una llamada al mes de haber parido para recordarme la última dosis de vitamina K de mi bebé y preguntarme cómo estoy y/o evaluar la experiencia de la madre, no estaría de más. Pero no ha habido nada.
    No puedes no visitar a una mujer recién parida en las 24 horas siguientes porque tienes otro postparto. ¿Acaso es más importante que el mío? ¿Incluso aunque había que vigilar a un bebé recién nacido con Egb+?

    Para que una mujer 'conecte' con su parto ha de 'desactivar' su cerebro más evolucionado, el neoçórtex, y conectar con el más primitivo, con el más instintivo. Estimular el neocórtex con una conversación o con algo que sobresalte (como un hinchador) no es precisamente la mejor manera de proceder.

    Héctor se asustó cuando comenzaron las contracciones del expulsivo. Se asustó cuando vio cuánto duraban. Pero allí estuvo, conmigo. Solo. A pesar de sentirse desamparado. El ha escrito su relato, donde también lo explica desde su punto de vista, y lo hemos hablado. Me dice que me olvide de la parte mala, que es lo que él ha hecho, que me quede con lo bueno. Pero yo no puedo, porque "la parte mala" es MI PARTO. 
    Siempre pensé que una buena matrona ha de ser capaz de permanecer en un segundo plano, vigilando sin interferir si no es necesario. Pero una cosa es no darte ni cuenta de que están por ser discretas y otra distinta que no estén. No se qué hacían en la buhardilla, pero supongo que era muy interesante para ser más importante que lo que a mí me estaba pasando dos plantas más abajo. Yo no les pedí que se fueran. Yo les había dicho, cuando preguntaron, "espectadoras, vigilando", y de hecho, creo que era su obligación estar controlando de cerca.
    Ojalá no les hubiera ofrecido la buhardilla nunca. Las infusiones, hinchar la piscina, y... por qué no, controlarme a mi, podía haberse hecho en todo el tiempo que estuvieron arriba.

    Las pocas personas que saben cómo fue me dicen que hable con ellas. Yo no tengo ganas de hablar con ellas. No me siento 'maltratada', pero si siento que me fallaron y no quiero ir a decírselo porque ademas, creo que V ya lo sabe. Sabiendo como sabían que he pasado un embarazo donde he estado tocada emocionalmente, que me he sentido muy sola. Siento que era tan fácil que todo hubiese ido bien... y lo estropearon. V era la que más dirigía, a N se la veía 'menos rodada', pero la verdad es que era muy dulce. Si hubiese estado S creo que habría sido muy diferente, porque ella se había encargado siempre de 'focalizar' las cosas, de dirigirlas cuando se iban, de centrarse en mi cuando V no lo hacía. Mi sensación fue de que a V se le acumulaba la faena, que iba como por inercia dentro de un poco de caos, por la forma de pedirle cosas sin orden a N y de estar donde no debía cuando tenía que estar a otras cosas. Estoy casi convencida de que si S hubiese estado, como estaba previsto, mi parto no habría sido éste.

    Mi periné tardó dos semanas en cerrarse. El agarre espontáneo con el pecho grande se hace mejor en posición sentada, 'me han dicho por ahí'(expertas en LM): ¡el caballito no funciona bien con pechos grandes! Mi hijo tenía un frenillo que hemos cortado con un mes, porque efectivamente, el pediatra vió que dificultaba la lactancia y su propia toma.
    Hay un vídeo del parto... pero apenas se ve. Está todo oscurísimo, y la primera parte del nacimiento de Anhel no está grabada, porque mi marido fue a buscar a los niños, que querían ver nacer a su hermano. Nadie hizo fotos tampoco. Me apena que éste haya sido mi parto. Me cuesta ver partos en casa con dilataciones en la piscina, matronas masajeando lumbares, haciendo fotos del expulsivo (posible solo si son dos, claro) o del primer momento familiar, leyendo cómo los ventiladores las aliviaban del calor. Me cuesta leer el parto que yo creía que iba a tener en otras mujeres que no soy yo.
    En cuanto Hacienda nos devuelva el dinero que nos tiene que devolver, le pagaremos a V la parte que queda del parto (hay que decir que fue flexible en cuanto a la forma de pago y si no fuese porque se me han quitado las ganas de pagarle, le estaría muy agradecida), y finalizaremos del todo una relación que no se bien cómo describir, pero que sin duda no volvería a repetir si pudiera volver atrás.

    Gracias, amor. Fuiste mi punto positivo.♥




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