miércoles, 1 de febrero de 2012

El nacimiento de Abril (04/11/06)


La noche del domingo 29/Oct. mamá tuvo 4 horas de contracciones, unas dolorosas y otras no, cada 15 minutos aprox. que la alarmaron un poquito, pero justo cuando se decidió a avisar a papá y se dio una ducha, desaparecieron.

El viernes 03/Nov. se pasó todo el dia con contracciones más o menos regulares cada 10-15 minutos, además el flujo cambió a ser rosado, pero como eran contracciones muy flojitas no estaba segura de que no fuesen a desaparecer igual que las de la semana anterior, así que llamó a Inma, la comadrona que te volteó unas semanas antes y le explicó la situación. Inma nos recomendó que nos fuésemos para Acuario (Alicante) al dia siguiente por la mañana, pero a mami no le hacía mucha gracia la idea de ir para allí para tener otra falsa alarma... así que transcurrió el dia y nos fuimos a la cama. Antes dejamos las maletas y casi todo metido en el coche por si acaso. Todo estaba preparado dentro, las velas aromáticas para la dilatación, la música relajante seleccionada en un cd y hasta había comprado una pequeña radio para la ocasión...

A las 6 de la mañana un dolor despertó a mamá. Se dio la vuelta y siguió durmiendo. A las 06:12 se repitió. De nuevo a las 06:22, 06:32, 06:42... Mami se levantó de la cama, aquellas si eran contracciones de verdad aunque se podian llevar perfectamente. Ya no tenia dudas, venías en camino, mi princesa. A las 7 desperté a papi y le dije que se levantase. Desayunamos tranquilamente, recogimos el piso, puse una lavadora y la tendí, despertamos a la yaya, llamé a la clínica para decirles que íbamos para alli y a las 11 por fin salimos hacia Acuario, Alicante. Llovió todo el camino, la autopista es malísima. Las contracciones eran regulares cada 10 minutos, intensas y cada vez que me venía una a papi le afectaba en el pie, que le pesaba más y pisaba el acelerador, pero fue un viaje tranquilo.

 Imagen de archivo: https://www.facebook.com/hospitalacuario


Llegamos a Acuario a las 14h, nos hicieron un tacto y nos dijeron que el cuello del útero estaba a 0.5/1cm y que pasaban 2 dedos justos... osea, no habíamos hecho prácticamente nada desde que Inma te volteó y nos hizo un tacto con el mismo resultado! Mientras decidíamos si ingresábamos o nos ibamos al apartamento, nos dispusimos a irnos a comer... pero justo al salir de Acuario una fuerte contracción hizo en mi interior: "FLOP, CLOCK!" y rompí aguas, eran las 14:30h. Ingresábamos. Aun así tenía hambre y quería comer... pero cuando bajamos de nuevo a la calle después de subir las cosas a la habitación mami vio que aquellas contracciones habían cambiado de intesidad y papi le dijo que mejor se quedase en la habitación que ya iba el a buscar la comida. Tardó media hora. Cuando llegó a la habitación mamá estaba completamente ida, drogada por las endorfinas, aunque yo no creía entonces que fuesen las endorfinas, ¡era muy pronto para que ya estuviesen actuando!...más bien pensaba que como no había comido, aquella sensación de "ida" era que estaba muy floja y me mareaba un poco... qué cosas.

Recuerdo que en alguna de las contracciones pensé que no iba a ser capaz de soportar más dolor... que quizá una epidural no era tan mala... me avergoncé de pensarlo, con lo que nos había costado llegar hasta allí... desterré la idea de mi cabeza y me dejé llevar. Las contracciones eran muy fuertes, muy intensas, yo notaba como se me iban los ojos entre una y otra mientras me mecía en la mecedora y la única manera de respirar bien era imaginar que te soplaba a ti, mi reina, para darte aire. Mucho oxígeno para mi pequeña, me aterraba que tu corazoncito sufriera. Papi y el tete comieron, y aunque al principio aun tenía apetito, de repente dejé de tenerlo, no quería nada, sólo agua. Papi me ha dicho que en este punto las contracciones eran cada 2-3 minutos, pero yo no lo recuerdo... estuvimos en la mecedora por unos 3/4 de hora aproximadamante. De repente, ya no estaba bien allí. Me senté en el suelo y metí la cabeza entre las piernas de papá, sentado en frente mío.

Tu tete se portó como un campeón y se salió a jugar a la sala de afuera, viendo la tele y charlando tan pancho con las enfermeras.

Aquella postura no era cómoda, me puse de rodillas y cuando en la siguente contracción me agarré con todas mis fuerzas a la silla, me di cuenta de que estaba empujando... pero solo porque me aliviaba, creía yo. Me puse encima de la cama, de pie en el suelo, pero tampoco estaba cómoda. Pasé allí un par de contracciones y de repente me fui al baño. Cuando me senté, ya había sacado todo el tapón, papi al ver todo aquello recuerdo que dijo "UUUH!", pero cómo se portó...increíble, admirable. Me quitó los pantalones, la ropa interior... no quería nada y fui consciente de que con cada contracción empujaba con todas mis fuerzas, quería hacer de vientre. Papi vino y cuando "se asomó" me dijo "cariño, esto está muy para afuera!, voy a llamar a la comadrona..." Yo le dije que no, creía que eso NO PODIA SER, que seguro que aun me quedaba un montón y no tenía ganas de que nadie me tocase... Pero me toqué yo... y aquello no era como siempre, así que le dije que la llamase.

Cuando vino Carmen se puso nerviosa, nos dijo que cómo no la habíamos llamado antes, que aquello ya estaba, que teníamos que bajar para que me mirase... pidió una silla, ella me tapaba y se empeñaba en que yo me tapase, pero ¡me daba igual! Me era completamente indiferente que me viese medio mundo desnuda de cintura para abajo... mi pudor se había quedado en la habitación. Aquella actitud de Carmen me chocó estando en Acuario, no era normal que se pusiera nerviosa por algo así... ¡como si paría en la habitación! Pero ella iba a Acuario solo puntualmente para hacer guardias, y supongo que ahi estaba la diferencia con el personal "de la casa".

Bajamos al paritorio, y tal y como llegué, me fui derecha al sillón para ponerme sobre el cubo de espuma, a 4 patas... Madre mía, aquella era la postura más humillante que yo creía que se podía adoptar para parir... y allí estaba yo. Carmen me hizo tumbarme para hacerme un tacto y... sorpresa! Dilatación completa, sólo quedaba aquél reborde que poco antes me habían explicado en AC qué diantre era... Eran las 16h aproximadamente. Me apetecía meterme en el agua, pero no me apetecía hablar para pedirlo. Tenía calor.

Con cada contracción gritaba y mordía el cubo, agarrándome al respaldo del sofá-cama con todas mis fuerzas, para dejarme caer rendida cuando se paraba. Carmen me dijo que tenía que ver cómo bajaba tu cabecita cuando empujaba y quería que cambiara de posición, me tumbé. Se estaba bien, pero la contracción era durísima tumbada y después de comprobar cómo bajabas, me dijo que mejor me sentara en la silla de partos. Me senté en la silla con papi detrás, en el sofa-cama. Ya había colocado la cámara con el trípode, estuvo en todo... super atento. Me sujetaba el cuerpo desde atrás y entrelazamos nuestras manos. Qué daño le estaría haciendo cuando empujaba, cómo se las estrujaba, pensaba yo... Hubo una vez que estube a puntito de morderle la mano! Suerte que me di cuenta y me contuve... Maria, la enfermera, me refrescó la cara y me dio agua... Oh, dios, qué sed tenía! Se lo agradecía en el alma, pero no tenía ganas de hablar ni para dar las gracias...

Seguimos empujando y sorprendentemente para mí, con cada contracción gritaba desde lo más profundo de mi alma con un gruñido que no reconocía como propio... Osea, además, era chillona... "el lote completo", recuerdo que pensé... pero ¡me daba igual! Jamás creí que reaccionaría así, la verdad... me había entregado por completo a aquel dolor y el resto del mundo me era indiferente. Alguien entró en el paritorio, papi saludó... me cogieron la mano y me la acariciaron... abrí los ojos, era Enrique. Me gustaba saber que estaba allí. Se puso a mi lado, me habló, recuerdo que con cada contracción me animaba y me decía que lo hacía bien, pero que sacase toda esa "dulce mala leche" por abajo en vez de por arriba (gritando), y me di cuenta, al hacerlo, de que aquello funcionaba... podía hacer más fuerza si no chillaba al apretar y me centraba en empujarte a ti para ayudarte a atravesarme y nacer.

Alguien puso música... era tranquila y relajada, pero horripilante! ¿Y qué había sido de mi cd con música de Enya y una selección de mis más tranquilizadoras melodías? Pues allí, en la habitación estaba también... Escocía, quemaba cuando bajabas. Controlaban tu latido después de cada contracción, y era música celestial escuchar cómo era el caballito al galope de siempre, no padeciste ni un momento, mi campeona!Notaba una presión increíble en todas mis partes bajas sin ser capaz de diferenciar dónde. Enrique me ayudó empujándote un poquito desde arriba de mi vientre a la vez que yo te empujaba con todas mis fuerzas con una contracción... y aquello funcionaba! Le dije que lo hiciera más, pero me dijo que no era necesario, que yo podía hacerlo sola, aunque me ayudó un par de veces más.

En uno de los pujos sollocé, no era llanto, sino sollozo... me sorprendió, nunca lo había hecho. Estaba agotada, quería que salieras, quería cogerte, queria dejar de empujar... era una mezcla de cosas, no sabía bien... Creo que no dije una palabra, pero entonces Enrique me dijo "venga, va... tranquila, deja de empujar que te hago otra cesárea..." ¡¡¡NO!!!¡CESAREA NO!!! -le dije. Mireia, empuja! -me repetí. En ese ir y venir de contracciones, los ánimos de Enrique que no me dejaba parar y me animaba a seguir empujando hasta mi límite (siempre respetándolo) en cada contracción, fueron esenciales. De repente Carmen me dijo que mirase, que ya se te veía. Yo miré para abajo, al espejo que me pusieron, con la linterna alumbraron y pensé "madre de dios! ¿pero ESO es mio???" Y entre la apertura de mi vagina se diferenciaba lo que era tu cabecita que comenzaba a asomar... Vamos, Mireia, estamos cerca... pensé.

La luz de la linterna me hizo caer en mis velitas perfumadas... esas que estaban en la maleta, arriba en la habitación también... ¿será posible que no utilizamos ni una de las cosas que pensábamos utilizar?¡Todo iba muy rápido!.Yo creía que aquello ya sería un empujón más, y cuando después de un par o tres tu aun seguías en mi interior y yo cada vez sentía más presión, pensaba en lo que costaba sacar esa cabecita que tantas ganas tenía de ver, conseguí hablar, con las pocas ganas que tenía, para preguntarle a Enrique cuántos empujones más faltaban... y me dijo que dos mejor que uno. BUEEENOOO... un poco menos. Otra contracción... yo te notaba abajo, pero no acababas de salir, te notaba así desde hacía no se cuántas contracciones... no sabía nada, solo empujaba hasta que agotaba la contracción, sollocé que costaba mucho, que no podía... y Enrique me dijo que si me hacía una episiotomía saldrías ya y acabaríamos, pero que no me hacía falta y que si era lo que yo quería... yo imaginé ese pedazo de corte y le dije "¡cómo me vas a hacer una episiotomía a pelo!" El replicó que lo que no quería era hacerme nada... así que como no me enteraba bien, decidí olvidar esa palabreja y seguir a lo mío... Vino otra: empuja, empuja, sigue, sigue, empuja...mira, Mireia, mira aqui...y papi me dijo "cariiiño, mírale la caritaaa... qué guapa es, mírala..." pero también sentía sigue, Mireia, sigue... y de pronto: "VAMOS, MIREIA, COGELA, COGELA! YA LA TIENES AQUI!!!" Abrí los ojos, ¡me decían a mí! Me incorporé... y te agarré, calentita, mojada, resvaladiza... y te puse sobre mi pecho, te abracé... y me eché a llorar sin llorar, mientras te decía a ti que no llorarses y sentía a papá en mi espalda emocionado...


Eran las 18h del día 04 de Noviembre de 2006, habías nacido con 39 semanas de gestación, el día que cumplíamos los 9 meses. Tu tete te vio nacer, estaba pletórico de alegría, me limpiaba y te acariciaba a tí... De repente pensé: "has parido, Mireia". Pensé: "no hay cesárea", pensé en el foro de "el parto es nuestro", pensé en las palabras de ánimo que me habían dedicado, pensé "conseguido"... y comencé a dar las gracias a Enrique, a María, a Carmen... emocionada... mientras seguía llorando sin llorar, mientras lanzaba mis últimos gemidos sin saber exactamente por qué... Como te tenía abrazada con las dos manos, le pedí a Enrique, casi ordené, que acercara su mejilla... NECESITABA darle un beso con las pocas fuerzas que me quedaban...

Después de tumbarme en el sofá-cama contigo sobre mi pecho...





...de dejarme enamorar de tu preciosa carita redonda, de tus ojitos, de tu piel... de tu olor a VIDA...







...Enrique me examinó, a ti te cogió la enfermera para limpiarte un poquito y te pesaron, 3060 gramos. Puntuaste 10-10 en el test Apgar. Enrique me explicó que había un pequeño desgarro que cosió con 2 puntos externos y 1 interno. Te volvieron a poner sobre mi pecho, ¡cómo mamaste! ¡Con qué fuerza y qué bien! Compartimos nuestros primeros momentos familiares habiendo pasado de ser 3 a 4, sentía en mi interior un orgullo tremendo por papá, le estaba agradecida en el alma y realmente orgullosa, una vez más, de su aguante y comportamiento, habia sido tan importante para mi saber que estaba ahi en todo momento... sólo sentirlo a mi lado era suficiente. Nos llevaron a la habitación. Estaba muy cansada, feliz, emocionada... Hubo un momento en el que, mientras te sostenía en brazos y te miraba, tumbada en la cama, comencé a gimplar, como cuando has llorado mucho rato... y comenzaron a humedecerse mis ojos... no podía llorar porque tu tete estaba pletórico dando botes por alli y no quería que me viera y quitarle su puntual protagonismo... pero es que acababa de caer en la cuenta de que "ya estaba todo", ya lo habíamos conseguido, te miraba enamorada, te tenía entre mis brazos! eras mía, mi bebita, mi reina... pensaba en el gran papa que tienes, en lo bien que se había portado... pensaba en la oprtunidad que habíamos tenido, en lo duro que había sido y en lo felizmente cansada que estaba, pensaba en lo sanita que estabas y no podía dejar de enamorarme de ti...

Papi se dio cuenta de mi apuro y pelea con las lágrimas que querían salir y yo no dejaba y me tapó para que en silencio pudiera dejarlas correr, me abrazó y me besó tiernamente, emocionado también. Envié unos cuantos sms dando la gran noticia con una fotito tuya. Después de permanecer piel con piel en la habitación durante una hora aproximadamente, te vestimos y me dispuse a dormir, aunque mi pequeña glotona no estaba por la misma labor que mami y solo abrías la boquita para comer, buscando desesperada...

Nos trajeron la cena, le dijeron a mami que tenía que hacer pis y probamos y probamos hasta que lo conseguimos... pero escoció un poquito. Dormitamos juntas a ratitos toda la noche, y al dia siguiente... ¡Oooh! todos mis gritos y apretujones a todo lo que me agarraba pasaron factura... dios, me dolía el cuerpo entero, qué agujetas!!! Pero me dieron unas bolitas homeopáticas y fueron geniales. Enrique nos vino a visitar un par de veces, charlamos de varias cosas, te cogió en brazos... Maria y Carmen tambien vinieron a vernos, y tanto ellas como el resto de enfermeras fueron geniales... todo el mundo es tan amable allí! Hicimos de vientre y comprobaron que los puntos estaban bien, el útero volvía a su sitio con los dichosos entuertos, la vagina de mamá se iba deshinchando, a cada hora podía caminar mejor y moverme más ágilmente... todo marchaba bien!



El lunes por la mañana decidimos venirnos para casa, aunque allí estábamos bien y nos cuidaban genial, el tete estaba muy muy nervioso, echábamos de menos nuestras camitas y teníamos ganas de estar enc asa... Así que nos esperamos a que te visitase el pediatra, te midió Agatha, 48cm y te pesaron de nuevo, 2930 Grs, habías perdido 130 gramos, con 3 cacotas incluidas y estabas genial... Volvieron a mirar a mamá, y comimos allí.





Después de que nos diesen el visto bueno, y de 4 horitas en coche llegamos a casa... cómo lo mirabas todo con esos ojitos tan lindos que tienes... aunque duró poco, en cuento te dí de mamar volviste a caer dulcemente en tu sueño de bebé...



Tu tete estaba loco de contento. Ordenamos un poquito y nos fuimos a dormir. Hoy martes, he notado cómo comienza a subirme la leche... ¡tengo suficiente para tí!!! Qué contenta estoy, aunque duela un poco cuando succionas, pero cada vez se soporta mejor. Eres preciosa, mi vida, todos estamos locos de contentos de que seas parte de nuestra pequeña gran familia... BIENVENIDA AL MUNDO, MI PEQUEÑA ABRIL. Nos has hecho tener la experiencia más emotiva, intensa, salvaje y maravillosa de nuestras vidas. Gracias.

Gracias a Azucena, miembro de la asociación www.elpartoesnuestro.es, que montó maravillosamente el vídeo de nuestro parto y a la propia Asociación, que lo colgó en su web y posteriormente lo ha subido a Youtube, os dejo aquí el vídeo de nuestro parto (*)




(*)¡LEER ANTES DE VER EL VIDEO! Aunque mucha gente me ha dicho que es un vídeo precioso, advierto que es un parto salvaje, animal, sin epidural ni nadie que me mande callar, donde se palpa perfectamente mi dolor. Comienza con mi santo pandero con 20 Kgs de más en primer plano! jajaja... y rujo como jamás en mi vida lo había hecho. Tiene un final precioso, pero además del momento mas emocionante, emotivo y maravilloso de mi vida, fue el mas duro y salvaje. Yo no tengo dudas, no lo cambiaría por nada en el mundo y si vuelvo a tener la oportunidad, repetiré la experiencia sin duda. Si te decides a verlo, que lo disfrutes!

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Nota: La clínica Acuario cerró sus puertas en 2012 debido a la crisis. Aquí puedes encontrar información sobre Enrique Lebrero.


 
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3 comentarios:

Lina dijo...

que parto más bonito, enhorabuena!! me habéis emocionado

Mireia PUPR dijo...

Gracias, Lina! ♥

Navarro Gil dijo...

Madre mia Mireia!!! Que emocionante que bonito q ezpecial que maravilloso. ..asi podria seguir con mil adjetivos. Las lágrimas brotaban d mis ojos al ver todo el proceso. Qué envidia me das. Yo nunca tuve el valor y nunca podré sentir todas esas emociones indescriptibles. Estoy deseando ver el Anhel. Besitos florrr

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