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viernes, 17 de julio de 2015

El uso del agua en el trabajo de parto

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el informe del grupo técnico de trabajo sobre “los cuidados en el parto normal”, de 1999, avala y recomienda el uso del agua en el parto entre los diversos métodos no invasivos ni farmacológicos de alivio del dolor.

Experimentar un instinto
El parto en el agua no es un método. Para no equivocarse, mejor hablar del “agua en el parto”. El nacimiento es un proceso involuntario y no se puede ayudar a un acto involuntario, pero se puede interferir o favorecerlo.
El agua en el parto es un elemento sencillo y eficaz que favorece a la mujer para recuperar su instinto biológico y así permitir que su sistema neuro-hormonal favorezca el parto, con menos dolor, menos analgésicos y menos intervenciones médicas.
El agua caliente relaja los músculos, induce ondas alfa cerebrales, relajantes y disminuye la producción de adrenalina.

Muchas mujeres no son capaces de liberar sus instintos en el entorno tecnológico de las clínicas y hospitales, y el agua puede ayudarles a conseguirlo.
Se consigue intimidad con el aislamiento sensorial que produce el baño de agua caliente, estando a oscuras, en silencio, sin sentirse observada. En estas circunstancias el efecto puede ser espectacular en la primera hora. La mujer debe meterse en el agua con el parto ya mediado. Entonces el baño le hace experimentar una profunda regresión, aislándose del mundo, con movimientos desinhibidos y un cierto descontrol en la respiración. Son momentos en que los asistentes y acompañantes deben tratar de inmiscuirse lo menos posible para no interferir en el proceso. Los exámenes vaginales son innecesarios en esta fase. El apoyo emocional mejor hacerlo a través del contacto, evitando explicaciones, preguntas, palabras o miradas directas a los ojos.

De pronto, muchas mujeres se despiertan de ese sueño y quieren salir del agua. Sienten ganas de empujar, y al cambiar a un ambiente más frío, el expulsivo suele ser vigoroso y eficaz; más aún si las posturas para el mismo son verticales.
Y aunque el nacimiento en el agua no sea el objetivo que se persigue, a veces en el primer parto y con frecuencia en mujeres con partos anteriores, el nacimiento se produce con cierta rapidez en el agua. No hay problema. El recién nacido está adaptado a la inmersión y entra en un medio que le resulta familiar. Entonces la madre o el asistente, lo coge suavemente y en unos segundos, sin precipitarse, lo saca a la superficie y lo coloca sobre la madre. El cordón umbilical habitualmente sigue latiendo unos minutos, suministrándole oxigeno al bebé. Al encontrarse en un ambiente aéreo y más frío, el bebé comienza a respirar con suaves gemidos, y al colapsarse el cordón, grita e inicia la respiración rítmica.

Fisiología de la inmersión
Es difícil presentar una visión simplificada de las respuestas fisiológicas a la inmersión. Primero, hay diferencias entre la inmersión parcial (en una bañera doméstica) y la inmersión total hasta el cuello; pues el incremento del retorno venoso al tórax es inducido por un gradiente de presión, dependiendo de la profundidad del agua.
También hay diferencias según la temperatura del agua. Por ejemplo a 39 ºC el ritmo cardíaco y el gasto cardíaco se incrementan notablemente y aparece hipotensión e hipertermia. Algunas de todas estas respuestas son inmediatas y otras son más lentas.
En cualquier circunstancia, la respuesta común a la inmersión es una redistribución del volumen sanguíneo, especialmente una expansión del volumen sanguíneo intratorácico. Esto estimula la producción por células cardíacas especializadas, de “ Péptido Natri urético del Atrium” (ANP)
Parece que esta producción de ANP se produce a través de dos mecanismos, uno directo (estirando las paredes del atrium cardíaco) y otro mecanismo indirecto (liberando oxitocina)
La reducción posteriormente de la actividad de la hipófisis posterior, aparece como un efecto secundario.
Existe una relación compleja entre el sistema del ANP y la hipófisis posterior (productora de oxitocina y vasopresina)
El principal efecto del ANP es inhibir, directa e indirectamente, la liberación de vasopresina –hormona que retiene agua-. Por eso, después de un baño se produce un aumento de la excreción urinaria.
La vasopresina tiene varios efectos, uno de ellos es el efecto oxitócico. En mujeres no embarazadas, tiene la misma potencia que la oxitocina para estimular contracciones uterinas. Con el embarazo, la respuesta a la oxitocina se incrementa, no variando la de la vasopresina.
Con los datos conocidos, se llega a la conclusión de que la liberación de oxitocina disminuye a los 30 minutos de la inmersión, si la mujer no bebe; mientras que no disminuye la vasopresina en una hora, si la mujer bebe agua.
Si unimos estos datos fisiológicos con observaciones clínicas, podríamos resumir estas consideraciones prácticas:
Una respuesta a corto plazo. Al entrar la mujer de parto en la bañera, hay un inmediato alivio del dolor, probablemente asociado a un nivel reducido de catecolaminas y endorfinas. Esta modificación del balance hormonal facilita la liberación de oxitocina y la dilatación cervical.
Al mismo tiempo, la redistribución del volumen sanguíneo estimula la liberación de oxitócina, directamente en el eje hipotálamo-hipofisiario.
Pasado un tiempo se producen respuestas secundarias, cuando la hipófisis posterior se va inhibiendo por la liberación del ANP.
Esta fase se produce en 1-2 horas y es influenciada por el hecho de beber o no beber líquidos. Entonces, las contracciones se debilitan.

Recomendaciones
1. El uso de un baño de agua caliente no debe desestimarse como factor favorecedor del trabajo. Es también evidente su efecto inmediato de alivio del dolor
2. La temperatura del agua debe mantenerse a 37ºC o menos, pero sin tener sensación de frescor. Una temperatura más alta podría producir alteraciones fisiológicas.
No hay temor de que el agua más fría obligue al bebé a respirar bajo el agua.Tcharkowsky tiene amplia experiencia de partos en el Mar Negro a 20 º C o menos, sin problemas para los bebés. No obstante, la hipotermia podría ser una causa de distress fetal en el parto.
3. Es recomendable una bañera grande, que ofrezca comodidad; y profunda, para potenciar el efecto fisiológico.
4 El momento más favorable para iniciar el baño son los 5 cm de dilatación, al menos.
5. Es previsible una disminución de la eficacia en el trabajo de parto, cuando la
mujer permanece en el agua más de 2 horas.
6. Cuando las mujeres entran en el agua al principio del parto –3 cms-, consiguen 6-7 cms en 1-2 horas, salen del agua, pero finalmente pueden necesitar un gotero de oxitocina.
7. Es favorecedor beber líquidos mientras se está en la bañera para retrasar la disminución de la vasopresina y así favorecer la liberación de oxitócina.
8. El nacimiento en el agua no debe ser un objetivo intencionado. El lugar del nacimiento del bebé es instintivo y un poco casual. No obstante, suceden con cierta frecuencia, no siendo ningún problema. Se ha constatado la existencia del “reflejo de buceo” en el periodo neonatal.
9. En caso de nacer el bebé en el agua, es razonable cortar el cordón a los 4-5 minutos, porque el calor impide su colapso espontáneo y existe la posibilidad de que se produzca una policitemia en el bebé
10. Es recomendable efectuar la expulsión de la placenta fuera del agua para evitar la posibilidad, aunque teórica, de una embolia. Hasta el momento no se ha registrado ningún caso. En todo caso, si el alumbramiento se produce en el agua, salir de la misma poco después.
11. La temperatura de la habitación debe ser cálida para que no exista grandescontrastes de temperatura. Mantener al bebé en contacto con el agua caliente y secarlo tras salir de la misma
12. Las mujeres que usen el agua caliente durante el parto no deben tener problemas obstétricos conocidos o previsibles. El embarazo debe ser de al menos 37semanas.
13. Se puede usar un tamiz o colador para mantener limpia el agua, la cloración del agua es suficiente para evitar infecciones. No se han constatado infecciones de
ningún tipo en todas las experiencias conocidas.
14. No intentar prolongar la inmersión del bebé después del nacimiento, pues aunque el cordón umbilical tenga latido y el bebé no corra riesgo, el recién nacido necesita calor humano, los brazos de su madre y su conexión sensorial y emocional.|


BIBLIOGRAFÍA
Odent M. Génesis del hombre ecológico. Ed. Hacer. 1981
Odent M. Birth under water. Lancet. Dic. 1983
Odent M. Use of water during labour. Midwifery Digest. Marzo 1998
Otros libros del Dr. Odent complementan y amplían la visión del tema, como son:
El bebé es un mamífero. Edit. Mandala 1990
El agua, la vida y la sexualidad. Edit. Urano 1991
www.acuario.org


 
Nota: Éste no es un blog médico, sino informativo. Contrasta siempre toda la información y consulta a varios especialistas. Puedes desactivar el sonido del blog al final de la columna derecha.

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viernes, 10 de julio de 2015

Entrevista a Michel Odent

“Las mujeres tienen que parir sin espectadores para que puedan liberar oxitocina, la hormona del amor, porque es una hormona tímida”.
Michel Odent, prestigioso ginecólogo francés, pionero en la promoción del parto fisiológico y precursor hace tres décadas de las bañeras de dilatación, ha hablado con Ser Padres sobre la importancia de lograr partos menos medicalizados y mucho más naturales, o como él los llama, más cercanos a los de todos los demás mamíferos, más “mamiferizados”.

P: Cuando habla de la importancia del amor en el parto, ¿a qué se refiere?
R: El amor ya no es tema exclusivo de poetas, filósofos o novelistas. Hoy lo estudian científicos de muy diversas disciplinas y han llegado a una conclusión: la importancia que tiene todo lo que sucede en el inicio de la vida para desarrollar la capacidad de amar. Es fundamental no perturbar demasiado el parto para que madre e hijo puedan desarrollar ese amor.

P: ¿No perturbar el parto significa no medicalizarlo y humanizarlo más?
R: Más que humanizar, yo hablaría de “mamiferizar”. Para que un parto sea fácil, hay que redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos. Y todas las hembras, para segregar oxitocina, esa hormona del amor que hasta hace poco se necesitaba liberar para poder a la luz, necesitan sentirse seguras y que su nivel de adrenalina sea muy bajo. En la selva, si una hembra está a punto de dar a luz y se da cuenta de que tiene un depredador cerca, segregará adrenalina para poder defenderse y retrasará el parto para cuando se sienta más segura. Los mamíferos necesitan sentirse seguros y no observados para dar a luz.

P: ¿Un parto con médicos, oxitocina sintética, epidural, cesárea… no es más fácil?
R: No, la epidural es un medicamento que sustituye a las endorfinas, lo mismo que la oxitocina sintética sustituye a la natural. Todos estos medicamentos hacen el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se encuentran en un entorno adecuado. Hoy en día no solo no las pueden liberar las parturientas que dan a luz por cesárea, también muchas de las que tienen un parto vaginal, al usar sustitutos farmacológicos de estas hormonas del amor. El problema es que estos sustitutos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el curso natural del nacimiento, un momento crítico en el proceso del desarrollo de la capacidad de amar.

P: Entonces, ¿cuál es el mejor entorno?
R: Después de llevar más de medio siglo participando en nacimientos, puedo resumir mi aprendizaje en pocas palabras: un parto será más fácil y rápido cuanto más sola esté la mujer. Solo necesita una comadrona que tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio. Es el mejor entorno para liberar la oxitocina, que es una hormona tímida y no aparece si hay muchos espectadores

[Fuente: www.serpadres.es]
Desde mi "antiguo blog"

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Michel Odent


 
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viernes, 3 de julio de 2015

¿Cómo se asiste un parto en casa? (II)


EL ALUMBRAMIENTO
El alumbramiento no es sinónimo de parto, sino la etapa de éste en que, una vez nacido el feto, se exoulsa la placenta y las membranas que forman el saco amniótico.
El alumbramiento se produce por medio de contracciones uterinas y suele tardar de 15 a 20 minutos,desde la expulsión fetal porque el utéro tiene que recuperarse, de la fatiga del parto y adaptarse a su nueva dimensión.
Antiguamente se pensaba que la permanencia de la placenta dentro del útero era peligrosa porque tenía vida y movimiento propio y podía trasladarse por el organismo, llegar a órganos vitales y provocar la muerte. Si pasados unos minutos no salía, había que sacarla, aunque no se recomendaba hacerlo tirando del cordón umbilical porque ya se sabía que ello podía provocar una inversión uterina, sino que metían la mano dentro del útero y arrancaban la placenta de su inserción, rascando poco a poco. Hasta que el célebre cirujano inglés José Lister (1827/1912) publicó su libro: "Cirugía antiséptica y Teoría de los Gérmenes", supongo que la infección puerperal sería la natural consecuencia de las maniobras para lograr el desprendimiento manual de la placenta, porque los guantes de goma no se inventaron hasta 1898.
Ahora nos horrorizamos de las técnicas obstétricas de antaño, pero, a veces me pregunto qué pensarán las gentes de los siglos venideros de las modernas técnicas actuales.
Yo he asistido la mayoría de los partos a domicilio, entre clientela modesta y sola, aunque tenía la opción de consultar al tocólogo o acompañar a la parturiente a un lugar donde pudieran resolver, con las debidas garantías, cualquier problema obstétrico. Además de numerosas Maternidades, esto es, clínicas especialmente dedicadas a la obstetricia, donde, para más seguridad en la asepsia no se admitían mujeres verdaderamente enfermas, aunque se llamaba "enfermas" a los parturientes y a las puérperas, yo tuve en honor de inaugurar, en la calle Montesa de Madrid, al principio de los años 50, el "Equipo Tocoginécologico Municipal de Urgencia, número 1", al que siguieron, al poco tiempo, otros dos "Equipos", números 2 y 3, en distintos barrios de Madrid, donde un plantel de especialistas, reclutados mediante oposición, solucionaban de manera rápida y eficaz, cualquier caso obstétrico difícil, para lo cual se contaba con medios y experiencia suficientes.
Entonces era fácil asistir partos en casa porque nos sentíamos respaldadas por los conocimientos que habíamos asquirido en una "Escuela Especial, por nuestro título y nuestro Colegio Profesional independiente, por el consenso de una población la de comadrona era una profesión libre, reconocida como benemérita y necesaria y, en último término, Centros donde especialistas muy cualificados, nos ayudaban a resolver dificultades, actuando, mayoritariamente, como maestros y no como críticos.
No hay más remedio que reconocer que la Sanidad Oficial Española,
que suprimió, ilegalmente, de un plumazo, una profesión legalmente establecida y el derecho de la mujer a parir naturalmente, lleva camino de conseguir sus propósito de convertir el parto en un acto médico y, cada vez con más frecuencia, quirúrgico porque parir en casa hoy es rarísimo y muy arriesgado porque ni la mujer ni la matrona están preparadas para ello.
La embarazada está archiconvencida de que el parto es una grave enfermedad, de que tanto ella como su bebé corren un gran peligro, del que sólo pueden salvarse en un gran hospital, entregandose en manos de un numeroso Equipo que dispone de drogas, máquinas, instrumentos e intervenciones para sacarlas del atolladero. Una propaganda machacona, desaforada e inexacta se lo ha hecho creer así. El embarazo, lejos de ser, como en el pasado, "un don de Dios", se ha convertido en la tremenda amenaza de un peligro que fatídicamente llegará. No es extraño que la pobre embarazada llegue aterrorizada al parto, sumisa y obediente a mandatos que, no sólo van a salvar su vida, sino también la de su hijo y vaya al hospital con la idea de que es esa la "única solución posible", de que la Seguridad Social no financia el parto en casa porque no es recomendable parir naturalmente.
Las escasas embarazadas que, amparadas en el ejemplo de sus madres y abuelas, así como en los casos de gentes sin hogar o emigrantes que dan a luz solas, sin asistencia alguna porque ya no hay Maternidades ni "Equipos" donde las mujeres sin recursos puedan dar a luz, lleguen a pensar que el parto no debe ser tan peligroso como dicen, que "no es tan fiero el león como lo pintan", osen quedarse a parir en casa, contando con ella y con una familia y unos medios que le permitan sufragar los gastos de "un parto de lujo", según criterio oficial, no serán consideradas como gente normal, sino, según las opiniones, como heroínas y émulas de aquellos primeros cristianos que se dejaban devorar por las fieras en los circos romanos o como fanáticos paganos que sacrificaban a sí mismos y a sus hijos, a crueles ídolos en que que creían a pie juntillas.
Yo que siempre he considerado el parto como un acontecimiento fausto, que siempre he acudido a asistirlo con alegría, fuera cual fuere la forma en que hubiera de verificarse y las consecuencias que el nacimiento fuera a tener, a veces siento una gran preocupación por mis modernas colegas, por quienes han sentido, como yo, el gusanillo de ayudar al prójimo y de ponerse de parte de la verdad, por encima de todo.
La verdad es que el parto es la consecuencia, la última fase del proceso de reproducción vivípara, mucho más complicado y con más motivos de dolor y de peligro en las etapas anteriores, en las que no duele y la embarazada no tiene más dolor que la preocupación de que ha de llegar, inexorablemente, el temido parto y lógica, razonablemente, no se le debía tener miedo, pero la matrona que se arriesga a asistir partos a domicilio, es como si se colocara fuera de la Ley, como si el parto en casa fuera un contrabando.
Acaso sobre ella penda, también, la tremenda "espada de Dámocles" que lo hace sobre la cabeza de cada embarazada, aquel "lo que pueda pasar", el pánico cerval a algo que no se sabe lo qué es, pero algo terrible que puede pasar en casa y que nunca ocurrirá en el hospital.
Creo que yo no sería capaz de asistir correctamente al parto en un ambiente como en el que posiblemente lo hacen mis indefensas, mis desvalidas colegas a quienes siempre he querido, admirado y defendido.
Comprendo que hayan tan pocas matronas que asistan partos en casa, que tengan miedo de hacerlo porque si sucediera "lo que puede pasar" que, a juzgar por el miedo que inspira, debe ser una hecatombe. La pobre matrona que asistió el parto no tendría defensa posible, porque la embarazada que no quiera parir en el hospital, bien porque no lo juzgue sitio aparente para ello o porque esté convencida de que el parto es un acontecimiento íntimo y natural que debe realizarse en un marco adecuado, tiene la solución de parir en una clínica privada en la que "lo que pueda pasar" sea casi imposible y en la que, si por verdadera casualidad, algo indeseado pasa, la responsabilidad no será de la matrona porque ella cumplió con su deber al prestar sus servicios en un establecimiento y no como profesional libre.
Ha sido pensando, en que matronas como yo, puedan verse en dificultades y en apuros por lo que me he decidido a explicar qué es lo que hacía yo, cómo asistía los partos, cómo evitaba las complicaciones y solventaba las dificultades.
No se me oculta que la situación ha cambiado, que a veces, parece como si viviéramos en otro mundo en el que muchos "tabús" y también muchos valores han desaparecido y no se sabe aún si una cosa compensa a la otra. El parto, la madre, los hijos, la familia, la casa, etc. etc., ya no tienen las mismas connotaciones que antes, ni las personas tenemos las mismas categorías, los mismos conceptos rígidos, en los que se apoyaban las diferencias.
Hace muchos años, Carlos Gardel popularizó un tango que decía "Siglo XX, cambalache problemático y febril...." Lo conservo todavía en mi memoria y me parece que fue profético, sobre todo en la segunda mitad del Siglo XX, en la que parecía que todo lo aprendido, todo lo probado y experimentado, no valía para nada en un mundo nuevo en el que el dinero y una "ciencia" moderna, en manos de unos pocos ambas cosas, sean los señores feudales de hogaño y el resto de los mortales seamos sus siervos, sometidos, sin remedio, a sus leyes y mandatos.
No obstante, por si a alguna colega pudiera servirle de algo, voy a explicar cómo se produce, fisiológicamente, el alumbramiento y de qué manera me las ingeniaba yo para acelerarlo y evitar sus posibles retardos, molestias y peligros.
Yo sabía que la placenta estaba fuertemente adherida a la pared uterina por innumerables venas y arterias, que se comunicaban con el feto por medio del cordón umbilical para hacerle llegar el oxígeno y los nutrientes necesarios para su desarrollo y su crecimiento y retirar de la sangre fetal los productos de desecho para que, recogidos en la placenta, el sistema venoso de la madre se encargase de eliminarlos. Que la placenta se había formado espontáneamente, a costa de las vellosidades coriales que habían logrado inserirse en la mucosa uterina, especialmente preparada para ello durante la fase foliculínica del ciclo mensual de la mujer en edad fértil, sabía que su formación y desarrollo se verificaba a protegida por la progesterona que el propio organismo de la embarazada se encargaba de producir y, por último sabía que la placenta había sustituído al alantoides, cuando el embrión se había convertido en feto, para mayor garantía del desarrollo y crecimiento de éste. También sabía que, una vez nacido el feto, el papel de la placenta era ya inútil y el organismo de la madre se desprendería por sí mismo de ella. Desde luego, las matronas antiguas sabíamos muchas cosas que modernamente se consideran inútiles, para que las conozcamos, ni nosotras ni la embarazada.
El "vicio" de pensar que me inculcó mi madre a muy temprana edad, me incitó a enterarme de que modo y manera que desprendía el itero de la ya inútil placenta, una vez nacido el bebé.
En los libros de obstetricia aprendí que el útero se libraba de la placenta por uno de estos dos mecanismos:
  • a)Tipo Schultze. en el que la placenta empieza a desprenderse por la parte central, permaneciendo adherida al útero por los bordes. La sangre procedente de los vasos rotos forma en el interior del útero, en el centro de la placenta el llamado coágulo retroplacentario, cuyo peso hace que la placenta complete su desprendimiento, desde el centro hacia los bordes, poco a poco, sin violencia ni intervención ajena. La presión o masaje abdominal sobre la recién parida, no sólo es inútil para el alumbramiento, sino perjudicial, pues puede deshacer el coágulo o fraccionarlo, restando o impidiendo su acción de "peso" que es lo que contribuye, eficazmente, a finalizar el desprendimiento total. Este tipo de alumbramiendo es el más frecuente y no produce hemorragia porque al seguir la placenta pegada por sus bordes, la sangre que brota de los vasos rotos, no sale, sino que contribuye a engrosar el coágulo ya formado, así como su peso, influido por la fuerza de gravedad, obliga a la placenta a caer en la vagina y a salir, espontáneamente, por su cara fetal y arrastrando en su caída a las membranas, a las que está pegada.
  • b) Tipo Duncan. La placenta empieza a desprenderse por un borde. No se forma el coágulo retroplacentario, sino que la sangre que brota de los vasos rotos, en el punto donde empezó el desprendimiento, resbala por la vagina y sale, más o menos abundante, al exterior. Al no formar el coágulo, falta la eficaz acción de su peso contribuyendo al desprendimiento y caída de la placenta y las membranas, hace que este tipo de alumbramiento sea más lento y vaya siempre acompañado de hemorragia, lo que, a veces, obliga al obstetra a intervenir, casi siempre con la maniobra conocida como de Credé, para acelerar y completar el desprendimiento.Tanto en un tipo de alumbramiento como en el otro, el desprendimiento y expulsión de la placenta y las membranas se efectúa por medio de contracciones y es digno de tenerse en cuenta que, cuanto más suave y natural haya sido la dilatación, menor cansancio y más energía conservará el útero para realizar la actividad cuntráctil que aún debe llevar a cabo, después de nacimiento, tanto en el alumbramiento, como en la formación del globo de Pinard y la evolución puerperal del útero.Sería deseable que la ecografía pudiera darnos datos útiles y precisos sobre la zona de inserción de la placenta. Se presume que si la placenta está insertada en el fondo del útero, su desprendimiento será del tipo Schultze y el alumbramiento sencillo, sobre todo si la mujer no permanece durante el mismo, en decúbito supino y no habrá hemorragia previa. Sería muy útil saber de antemano cómo se presentará el alumbramiento para poder obrar en consecuencia.
Una vez expulsada la placenta, es conveniente examinarla para comprobar la integridad, tanto de ella, como de las membranas.
Si el alumbramiento ha sido del tipo Schultze, es casi seguro que la placenta esté integra y, a veces, ni siquiera es necesario lavarla para cerciorarse de ello. Basta ver que los cotiledones conservan su forma intacta y que la superficie que estaba adherida al útero, presenta un brillo como un barniz azulado. Hay que fijarse muy bien en cada detalle para evitar durante el puerperio, sorpresas desagradables. Una pizca insignificante de tejido placentario, puede proliferar y no sólo retrasar y dificultar la involución uterina postpartum, sino provocar graves metrorragias. Esto es algo de lo mucho que aprendí de mi paso por el Equipo Ginecológico Municipal de Urgencia, de Madrid.
No me acuerdo dónde ni cuando leí que la succión de la mama producía contracciones uterinas y como no veía en ello ningún peligro, a la primera ocasión me decidí a probarlo. Apenas el recién nacido iniciaba, de modo espontáneo su respiración, yo se lo entregaba a la madre, sin siquiera cortar el cordón, operación que no es tan urgente como el vulgo cree, sino que es preferible esperar a que la respiración se instaure y la circulación umbilical cese, ayudándola a que se lo pusiera al pecho. En cuanto el recién nacido empezaba a mamar, la madre tenía contracciones uterinas y la placenta se desprendía y salía, sin ningún problema. Verefique este recurso innumerables veces y nunca me falló ni tuve utilizándolo ningún problema y os aconsejo que lo probeis porque no tiene contraindicación. Al recién nacido le beneficia, por varios motivos, que sea el calostro materno lo primero que ingiera al nacer y, tanto a él como a su madre, ese primer encuentro les será más beneficioso cuanto más precoz sea.
Una ver realizado el alumbramiento, se suele producir rápida y espontáneamente, una fuerte y persistente contracción uterina que da lugar a la formación del llamado Globo de seguridad de Pinard. A través de las cubiertas abdominales, se puede apreciar el útero, convertido en una pelota dura, reducido de tamaño y con tendencia a desplazarse.
En la asistencia domiciliaria al parto es muy importante, no sólo que la puérpera y su familia se queden contentos y satisfechos del servicio que les hemos prestado, sino que no tengan que volver a llamarnos urgentemente y para evitarlo, en vez del clásico Methergin, que no quería usar porque su acción es dolorosa y, a veces, no completamente segura, yo prefería colocar un peso sobre el globo de Pinar para que éste no se desplazase, recomendando a la puérpera que lo conservase en su sitio para evitar que el globo se desplazase y, sobre todo que subiera por encima del ombligo en las próximas seis u ocho horas, con lo cual yo me iba a casa tranquila y segura de que la retracción uterina sería la normal, sin tener que hacer pasar a la mujer por el desagradable tributo de los "entuertos".

CUIDADOS DEL PUERPERIO
Una de las muchas ventajas del parto en casa consiste en que la misma persona que ha asistido al parto, puede cuidar y vigilar los primeros días del puerperio, lo cual asegurará una recuperacón óptima de la recién parida y la solución de una serie de pequeños problemas que desconocidos o no remediados, pueden agrandarse.
El parto es una función normal y no tiene porqué dejar secuencias, pero siempre habrá sido un trabajo físico extraordinario del organismo y un trance muy importante en la vida de la mujer que forzosamente habrá impresionado su psique.
Una vez acabado el parto, la idea predominante era que la mujer estaba cansada y debía dormir. Para ello se sacaba al bebé de la habitación para que no molestara y la mamá pudiera descansar, pero también existía la regla opuesta, que la puérpera no debía, dormirse, ya que durante el sueño podría tener una hemorragia y no enterarse.
Mi opinión, fruto de una larga experiencia, es que la hemorragia postpartum es perfectamente previsible y consecuencia del mismo y, por lo tanto, se puede decir que ni tanto ni tan calvo. Según como haya transcurrido el parto, se puede dejar a la puérpera que eche un sueñecito y someterle a una más o menos rígida vigilancia. En esto como en todo lo demás, es ella quién decide. Es muy raro que después de un parto transcurrido con normalidad, la mujer concilie el sueño, sobre todo si se trata del primer hijo, porque la emoción, la alegría de ser madre son tan grandes que se lo impedirán. Lo normal, lo corriente es que el bebé se haya quedado dormido, mamando y que la madre contemple, extasiada, como duerme su niño plácidamente. Es una equivocación separar al niño de su madre, apenas nacido. En los primeros días de su vida, el bebé debe estar lo más cerca posible de su madre, porque acaba de separarse de ella y ambos se necesitan el uno al otro.
Durante el puerperio, la mujer debe ir recuperando, poco a poco, su vida normal. Debe levantarse de la cama al día siguiente y atender, por sí misma a su higiene personal. Creo preferible la ducha al baño, porque la vulva y vagina habrán quedado flojas y entreabiertas y el agua del baño podría introducir gérmenes. La vagina tiene sus propias defensas, principalmente a cargo de los bacilos de Doderlein, pero es preferible no exponerse a ningún riesgo.
En mi época de actividad, las matronas teníamos la obligación de visitar a la puérpera hasta que el bebé "daba el ombligo" y en estas visitas yo aprendí mucho, suprimí algunas tareas e introduje otras nuevas. Por ejemplo, creí innecesario que fuera la matrona quién lavara los genitales a la mujer y quién hiciera la cama. En cambio, la enseñaba a lavarse sola, con agua a la temperatura del cuerpo, sin necesidad de hervirla, añadiéndola una cucharadita de sal. El lavado se debía hacer poniendo el agua en una jarra grande de cristal, sentándose del retrete y dejando caer el agua, de arriba a abajo, de forma que escurriera de la vulva al ano, siempre agua limpia y secarse igualmente de la vulva al ano, con una toallita bien limpia. Les recomendaba lavarse así cada vez que se cambiasen la compresa higiénica, cosa que debían hacer a menudo. Les explicaba el porqué de los loquios y de su cambio de aspecto y cantidad, conforme avanzaba el puerperio.
Vigilaba atentamente la altura, tamaño y consistencia del útero, para deducir como se estaba verificando la involución uterina, con intención de comunicar al tocólogo cualquier anormalidad que observase. Examinaba los loquios, los senos y los pezones, para asegurarme de su normalidad. Enseñaba a la mamá novata a dar el pecho, a curar el ombligo, a bañar y a vestir al niño, luchando denodadamente por desterrar supersticiones e ideas equivocadas sobre el bebé y su crianza.
Era un engorro tener que ir cada día a visitar a las puérperperas, por aquellos andurriales que eran los barrios de mi zona, pero creo que valía la pena y que era una tarea útil convencer a la mujer de que, después del parto, ella no era una convaleciente ni una inválida, sino una mujer sana y capaz de asumir las obligaciones que su nuevo estado de madre le acarreaba conseguir que lo hiciera con alegría, pericia e inteligencia, sabiendo cómo se hacían las cosas y por qué, valiéndose de sí misma.

COMO Y CUANDO CORTAR EL CORDÓN
Durante su vida intrauterina, el feto no respira, su sangre es arteriovenosa y el oxígeno y los nutrientes que su organismo necesita los obtiene de la sangre de la madre, a través del cordón umbilical. Para asistir el parto en casa, la comadrona debe saber cómo y cuándo cortar y ligar ese cordón para obtener los mejores resultados.
Yo estudié la carrera de matrona para investigar por qué dolía el parto, un dolor que me parecía completamente injusto y desproporcionado, para el que no se daba ( y sigue sin darse) explicación alguna. Satisfecha, en 1955, mi curiosidad sobre este punto, surgieron otras muchas preguntas, todas relacionadas con el embarazo y el parto, entre ellas el papel del cordón umbilical, porqué deja de latir, cuando y como se debe cortar y ligar.
El cordón umbilical es el nexo que une, que liga al nuevo ser con su madre. Se forma muy prematuramente y, mucho antes de que el embrión se convierta en feto, sustituye a la vesícula umbilical y a la alantoides en la tarea de proporcionar al nuevo ser, transportándolos desde la placenta, los elementos necesarios para su desarrollo.
Se compone de dos arterias y una gruesa vena, envueltas y protegidas por una masa elástica y resbaladiza de color blanco nacarado, con reflejos azules que transparentan sangre contenida en sus vasos, conocida como la gelatina de Wharton. El cordón umbilical tiene una longitud aproximada de 57 cms y un diámetro de 12 a 20 mm. El mejor momento de cortarlo es cuando ya ha dejado de latir. ¿Cuándo y por qué deja de latir el cordón? ¿Cómo afecta este hecho al recién nacido? ¿Qué cambios ocurren, entonces en su organismo?
El cordón deja de latir cuando el recién nacido empieza a respirar y al hacerlo, el bebé ha inundado de aire sus pulmones, el oxígeno del aire puede pasar directamente a la sangre del bebé, ya no es necesario transportarlo desde la placenta al feto. El cordón umbilical deja de latir, de funcionar, cuando ya no pasa por él una sangre oxigenada que el bebé ya no necesita, porque sabe oxigenar automáticamente, su propia sangre.
El recién nacido debe empezar a respirar de manera espontánea y suavemente. Por fortuna se han superado los tiempos en los que al recién nacido se le depositaba sobre una superficie dura y fría y se le azotaba para provocar su llanto y con él, la respiración, ahora se le suele dejar, por lo menos a los nacidos en casa, sobre el mórbiso y cálido abdomen de la madre y es de sentido común que, por bien asistido que haya sido el parto, el nacimiento debe ser, para el recién nacido, un trance bastante desagradable.
No debemos olvidar, el brusco y drástico cambio que sufre el feto al convertirse en recién nacido. El feto estaba flotando en el vacío, rodeado de un líquido suave y resbaladizo, a la temperatura justa y siempre igual, sin estar sujeto ni agarrado a ningún sitio, protegido de la luz, del aire, del ruido, mecido por los movimientos de la embarazada y arrullado por el tictac del corazón materno. Al final del embarazo ha terminado ya de autoconstruirse, no tiene otro quehacer que esperar el parto, ejercitando, de vez en cuando, sus miembros para comprobar si serán capaces de funcionar.
Suponemos que no sabe qué es el mundo ni lo que le va a pasar en él, pero lo que le pasa, nada más nacer es que el peso de la atmósfera, "aplasta" su frágil cuerpecito, que manos duras le agarran, que el aire penetra con violencia en sus bronquios, expandiendo por fuerza los pulmones colapsados, que el frío, la luz y el ruido salen a su encuentro, como fieras feroces dispuestas a devorarlo.
Lo menos que humanamente se debe hacer con un recién nacido es dejarle que empiece a respirar él solito, poco a poco, sin forzarle a hacerlo. Yo he comprobado, no una, sino muchas veces que los fetos nacen solos, que saben, por instinto, como colocarse para salir, igual que lo saben los demás mamíferos y que también saben empezar a respirar y a mamar porque les va la vida en ello.
Mientras el cordón late, no debe haber prisa por cortarlo, pues el aporte de oxígeno está asegurado por ese latido que quiere decir que la sangre sigue pasando. Cuando deja de hacerlo y el cordón se queda pálido y flácido, es el momento oportuno de hacerlo. Yo lo pinzaba con dos Kockher, cortaba entre ellas e impulsaba con un masaje suave la sangre que quedaba en la parte del cordón unida al feto, para que éste aprovechara de ella, hasta la última gota.
Ya mayor, con bastantes años de profesión a las espaldas, aprendí, en Roma, en donde tuve que refugiarme para encontrar un trabajo como matrona porque, después de saber porqué dolía el parto y cómo evitarlo, yo no quería cambiar de profesión, como ligar un cordón, mejor de como se hacía en Francia y en España, donde se usaba para tal fin cordonete estéril que venía, dentro de una ampolla, con el "trousseau" de parto que proporcionaba el SOE o se compraba en la farmacia. La única prevención para que el bebé no tuviera ninguna complicación era que el cordonete fuera estéril, fuera de este requisito, la matrona era libre de ligar en cordón cómo quisiera y yo, que siempre he pecado de perfeccionista, me cambiaba de guantes y dejaba el muñón lo más pequeño y vacío de sangre posible para evitar que se convirtiera en algo maloliente y desagradable de ver.
Pero, raras veces, la capa de gelatina de Wharton es más abundante y el cordón más grueso y más blando y hay peligro de lesionarlo si se aprieta demasiado al ligarlo. Con uno de esos cordones tropecé en Roma, trabajando en la conocida y famosa Clínica Guarnieri asistiendo a una cliente privada de muchas campanillas. Naturalmente, cuando la gelatina empezó a desecarse y el volumen del cordón disminuyó, el ombligo empezó a sangrar y la puérpera armó gran revuelo, creyendo a su bebé en peligro de muerte. El doctor Scarpinatti, que era el Director, tranquilizó a la mujer, diciendo ni más ni menos que la verdad del caso, que esa sangre estaba fuera de la circulación fetal, que era una ínfima cantidad y que al niño no le pasaría nada, pero a mí me llamó a su despacho y me dijo que preguntara a mis colegas cómo ligaban ellas el cordón y que aprendiera a hacerlo, a lo que yo no tuve nada que objetar.
Me llevaba muy bien con todas, eran muy expertas y sabían que yo no había tenido culpa alguna en el incidente, que había sido debido a que se había aflojado, al secarse la gelatina, la ligadura del cordonete y me amablemente se prestaron de buen grado a enseñarme lo que hacían ellas.
Vaciaban, igual que hacía yo, la sangre del muñon y hacían una primera ligadura cerca del ombligo y luego doblaban en muñón sobre sí mismo y lo volvían a ligar de nuevo, pero el "intríngulis" de la operación consistía en que, en ligar de cordonete, utilizaban un arito de goma, por supuesto esterilizado, el cual, conforme se reducía el cordón al secarse, conservaba, inalterable la presión sobre el mismo. ¡Fué el gran descubrimiento, sobre todo para los partos a domicilio! El cordón no olía, su aspecto era más estético y, sobre todo, se secaba y se caía mucho antes. A mi regreso a España quise comunicarles el hallazgo a mis colegas de Maternidad, algunas de las cuales, aceptaron probar el invento, hasta que uno de los médicos ayudantes prohibió que se utilizase la goma "porque siempre se había usado el cordonete" lo que no impidió que fuera sustituido por la voluminosa y supongo que molesta pinza de plástico.
La bárbara costumbre de azotar al recién nacido, además de cruel era perjudicial, pues el llanto provocaba una fuerte inspiración que podía arrastrar gérmenes al delicado árbol bronquítico del recién nacido. Mi experiencia de muchos años es que hay que esperar, atenta y pacientemente a que el cordón cese de latir, cuando el bebé respire, poco a poco, sin necesidad de pegarle ni de atosigarle.
Únicamente, una vez nacida la cabeza, hay que cerciorarse si el feto tiene o no vuelta o vueltas de cordón al cuello, caso bastante frecuente, pues el cordón se forma muy precozmente y el menor tamaño del feto, antes del tercer trimestre de embarazo, puede dar lugar a que se enrede con él.
Si la longitud del cordón lo consiente, la vuelta alrededor del cuello estará floja y éste se podrá sacar, como una cadena o un collar, por encima de la cabeza, pero si está apretado o la vuelta es doble, lo mejor será cortarlo,entre dos pinzas, porque es muy arriesgado que el bebé nazca con una vuelta de cordón al cuello, que podría ahorcarle.
La sangre es un elemento vivo y precioso que no se debe desperdiciar y ese es otro de los motivos para no seccionar un cordón que aún late. Si en un parto a domicilio se hace así, saltará un chorro de sangre que impresionará desagradablemente a los presentes.
La mayoría de los partos los asistí a domicilio como era costumbre y no dejé de combatir la superstición, muy extendida, de que el ombligo no se podía mojar. Les enseñé a las puérperas a quitar la gasa sucia, sin molestar al bebé y a sustituirla con otra limpia, empapada en alcohol, cada vez que fuera necesario y envolviendo el muñón con otra gasa seca para que el alcohol no irritara la delicada piel, sujetándola con una vendita de gasa que dejara pasar el aire. Les aseguraba que el resto de cordón era una zona muerta y que no había peligro en tocarla, eso si, con la precaución de tener las manos y las uñas limpias.

LA BOLSA DE LAS AGUAS
Es un saco membranoso, transparente y elástico, compuesto por dos capas, la interna, llamada amnios y la externa, corion, que se forma alrededor del embrión, para proteger la formación, desarrollo y crecimiento del mismo, así como su transformación en feto y tiene dos misiones que cumplir, una pasiva, durante el embarazo y otra activa, en el parto, en el cual desempeña un papel muy importante. Está llena de un líquido suave y resbaladizo, compuesto de agua salada, con pequeñas cantidades de albúmina y una temperatura estable. La cantidad de líquido suele ser proporcional al tamaño del feto, para permitirle movimientos que no son hechos por casualidad, al buen tutún, sino que obedecen a un plan, tanto de desarrollo y ejercicio de los miembros ya formados, como de aprendizaje de las diversas posturas, no sólo necesarias, sino imprescindibles, con vistas al parto. Está herméticamente cerrada, como la cáscara de un huevo y al fruto de la concepción, que flota dentro del líquido contenido en ella, no puede llegar ningún elemento extraño que lo perturbe.
Durante en embarazo, la bolsa de las aguas va creciendo y aumentando su contenido líquido, al mismo tiempo que lo hacen el embrión y el feto, asegurando un espacio suficiente para el desarrollo del nuevo ser.
Lo normal es que la bolsa se rompa, espontáneamente, bien avanzado el periodo de dilatación, pero a veces se rompe antes y se llama rotura precoz cuando ocurre sin que la dilatación haya comenzado y prematura cuando la dilatación está en marcha, pero aún no es completa. La costumbre rutinaria de romper la bolsa para acelerar el parto está completamente injustificada, pues ésta se suele romper, por si sola, en el momento oportuno, cuando la resistencia de las membranas es menor porque al ser mayor la dilatación, también lo será la porción de bolsa inserta en el orificio cervical a costa del adelgazamiento y de las membranas.

PAPEL ACTIVO DE LA BOLSA
Cuando el cérvix, o cuello del útero, ha desaparecido y ya no pende dentro de la vagina, sino que sus fibras se han incorporado al segmento inferior del útero, condición indispensable para que la dilatación empiece, el canal cervical se ha convertido en un pequeño orificio, a través del cual, empujada por las contracciones uterinas, una pequeña parte de la bolsa, gracias a su elasticidad, puede insinuarse. A cada contracción, el útero disminuye de tamaño y el líquido de la bolsa, que no puede hacerlo, toma presión y busca salida. Entonces, el líquido contenido en la parte de la bolsa que se introdujo en el orificio del útero, toma presión, expande las membranas que lo contienen y agranda el orificio, circularmente, es decir, que el líquido contenido en la bolsa de las aguas es uno de los tres agentes gracias a los cuales se efectúa la dilatación, a saber:1º.- Las fibras musculares uterinas que tiran, de abajo a arriba.
2º.- El peso del huevo que, debido a la fuerza de gravedad de la Tierra empuja, de arriba a abajo.
3º.- El líquido amniótico contenido en la parte de la bolsa que precede al resto y que, presionada por las contracciones, agranda el orificio alrededor.Es muy importante que la bolsa se conserve íntegra durante la dilatación, pues colabora de manera muy suave y eficaz a ella, ya que, con su concurso se consigue una dilatación simétrica, evitando la formación del antipático y tradicional reborde cervical que tanta guerra daba a las matronas y tanto dolor inútil a las parturientas.

ROTURA INTEMPESTIVA DE BOLSA
El pronóstico de una rotura intempestiva de bolsa no es siempre el mismo. El líquido amniótico se considera dividido en dos zonas, se llaman aguas anteriores a la parte de liquido situada debajo de la presentación, que saldrán antes del feto y aguas posteriores a las que saldrán al mismo tiempo. Lo corriente, lo normal es que salgan únicamente las aguas anteriores y que la presentación fetal impida que salgan las posteriores obturando el canal del parto, con lo que el feto y su cordón umbilical pueden continuar flotando en ellas, hasta el final del parto. También puede suceder, aunque raramente, que haya líquido, entre el amnios y el corión y que el corión se rompa, mientras el amnios permanece íntegro y entonces, el embarazo prosigue como si la bolsa no se hubiera roto y el parto se produce a su debido tiempo. Yo he asistido más de un parto en los que eso ocurrió sin que ello causara deterioro ni complicación alguna.
¿Qué hay que hacer cuando un parto en casa comienza con la bolsa amniótica rota previamente? Es muy importante estar seguras de a que altura están de su evolución está el parto y del estado del feto. Un signo de alarma es que el líquido que fluye no sea limpio, con un olor peculiar que recuerda el del semen, sino turbio, espeso, verdoso o con mal olor. Esto no quiere decir que haya ocurrido o vaya a ocurrir una desgracia, pero hay que asegurarse de que el feto está bien, de que ha logrado recuperar un período de sufrimiento, debido a causas que debemos investigar.
Hay que recordar que nunca sale todo el líquido antes del parto y que suele quedar suficiente como para garantizar la supervivencia del feto, pero la asistencia en casa, de un parto que empieza con bolsa rota siempre debe ser más cuidadosa. El peligro de infección es, en ella muy remoto, aunque el ambiente no sea perfecto desde el punto de vista de la higiene, porque la parturienta vive, está aclimatada a él y tiene anticuerpos como para defenderse, aunque hay que tomar ciertas precauciones, en algunos casos.
En la mayoría de los casos, lo que complica un parto con aguas rotas es la impaciencia, pues como casi siempre esa rotura ocurre al final de la dilatación, se espera que el parto sea inminente y suele ocurrir todo lo contrario, que la dilatación sea más lenta, no sólo por la falta del tercer factor, sino también porque la disminución de líquido dentro de la cavidad uterina puede restar fuerza y por tanto, eficacia a las contracciones, por lo cual no es recomendable la amniorexis, hasta que la dilatación no sea casi completa o completa.

Consuelo Ruiz Velez-Frías
Autora de "Cartilla para aprender a dar a luz". Editorial Thalassa



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    viernes, 19 de junio de 2015

    EVOLUCIÓN DEL BEBÉ: El control de esfínteres II



    El control de esfínteres es un proceso muy sencillo, que todos los niños llevan a término con naturalidad, si sabemos escuchar y esperar el momento adecuado, en el que por sí mismos deciden asumir el comportamiento más maduro y autónomo de hacer pipís y caca en los lugares y momentos oportunos, en lugar de hacérselo encima, manchándose, haciendo mala olor y teniendo que aguantar el peso y la humedad en el culo hasta que el adulto se lo quite.

    Requisitos previos al control voluntario de los esfínteres
    Un primer requisito es la maduración y desarrollo neuromuscular.
    En el lactante, la vejiga se vacía automáticamente cuando está llena. Este mecanismo cambia con el crecimiento, de manera que cuando la vejiga o los intestinos están llenos, el niño recibe la sensación local y puede decidir si abre el esfínter y deja salir el contenido o cierra y retiene los líquidos y los sólidos. Es habitual que esto suceda alrededor del año y medio. Pero recibir la señal no quiere decir estar preparado para ejercer el control voluntario.
    En segundo lugar, la decisión de abrir o cerrar los esfínteres requiere que el niño se de cuenta de que lo que él haga no es indiferente. Ha de poder discriminar cognitivamente (comprender) que es una decisión a tomar entre dos alternativas y que está a su alcance. En la base de tomar la decisión de no ceder a sus necesidades hasta llegar al lugar adecuado está la voluntad de ser como los adultos e identificarse con sus normas.
    Finalmente, además de comprenderlo, el niño ha de desear emocionalmente asumir el control. Llega un momento en que el niño manifiesta interés en el mundo adulto y el deseo de alcanzar un comportamiento más maduro y autónomo. Es este deseo, cuando se manifiesta, el que debemos observar y acompañar, reconociendo sus esfuerzos, sin exagerar ni distraerlo de su propia e intrínseca satisfacción, de su orgullo por sus nuevos conocimientos y las nuevas capacidades que está construyendo. Las motivaciones intrínsecas, que vienen de uno mismo, conducen a la verdadera autonomía, que va más allá de alcanzar un comportamiento externo acertado. Nuestro objetivo es más ambicioso, consiste en experimentar la satisfacción de realizarse a uno mismo.

    Diferencias individuales
    La edad de inicio y la duración del proceso puede variar mucho de unos niños a otros. En investigaciones hechas por médicos pediatras en el Instituto Emmi Pikler, de Budapest, encontraron que hasta los dos años, la mayoría de niños que no han sido forzados, no intentan hacer servir el orinal. En cambio, a los tres años, todos han hecho intentos exitosos. Sobre la duración del proceso, un tercio de los niños a los que se les hizo el seguimiento tardaron una media de nueve meses y medio en completar el proceso; un 25% lo consiguieron en 5 meses. Los más rápidos, una minoría del 10%, lograron el control voluntario de esfínteres en dos meses de media, mientras que los más lentos tardaron 16 meses de media, y eran el 25% de la muestra estudiada. Encontraron también que las niñas controlan los esfínteres antes que los niños.

    El momento óptimo
    Debemos observar las señales que nos indiquen en cada niño el momento crítico en el que quiere asumir nuevos comportamientos de autonomía. Escoger el momento óptimo para sentarlo en el orinal y para quitarle el pañal facilita todo el proceso de aprendizaje. En cambio, forzarlo, querer avanzarlo o retrasarlo demasiado genera muchos problemas innecesarios.
    Una señal externa de que se ha producido la maduración necesaria para comenzar a hacer pipis en el orinal nos la da el pañal. Si cada vez que lo sacamos está totalmente mojado o totalmente seco, quiere decir que retiene la orina en la vejiga o que la vacía completamente cada vez. Pero además de la maduración neuromuscular, como ya hemos dicho, el control voluntario de los esfínteres requiere un cierto desarrollo cognitivo y emocional. Un elemento común en todos los niños es que la adquisición del control va precedida por la utilización de la primera persona del singular y del yo en el lenguaje hablado, que manifiesta una mayor consciencia de uno mismo. Observar el lenguaje, los juegos y fantasías de los niños nos da pistas sobre el momento en el que se encuentra cada uno.

    Los primeros pipis en el orinal
    Los médicos pediatras del Instituto de Emmi Pikler de Budapest, encontraron que los niños sólo se sentaban en el orinal cuando ellos lo pedían o cuando ellos mismos sacaban el orinal.
    Una vez iniciado el proceso, la frecuencia con la que se sientan a hacer sus necesidades depende de cada niño. Podemos observar individualmente a qué horas hace sus necesidades con más probabilidades, y preveerlo cuando llega el momento. [...]
    Nuestra intervención en función del resultado que haya en el orinal es significativa. Si entendemos el proceso del control de esfínteres como un entrenamiento del hábito, entonces haber hecho pipí o caca será considerado un éxito y lo reforzaremos externamente con felicitaciones; mientras que no hacer nada será un fracaso que compensaremos con frases de consuelo como "quizás la próxima vez...". Este sistema utiliza el poder de las recompensas externas para modelar el comportamiento: si un comportamiento se premia se refuerza, si se castiga se debilita.
    "Los premios y los castigos son recursos de entrenamiento. El niño no necesita que lo entrenen para controlar los esfínteres, sino que lo acompañen en el camino de la adquisición cuando se sienta preparado."
    Falk y Vincze (2006) "Sobre el control de los esfínteres", Infancia (pag.35).
    Si entendemos el control de esfínteres como un paso adelante en la construcción de su autonomía,  entonces encontrar pipis o cacas en el orinal, nos pondrá contentos porque conectaremos con el sentimiento de eficacia y competencia del niño. Hemos de manifestar que estamos contentos sin elogios especiales ni suplantar su propia satisfacción. Si no hay pipis ni cacas en el orinal, no se lo echaremos en cara ni lo consolaremos, como si hubiese alguna cosa que lamentar.
    Al inicio del proceso del control de esfínteres es frecuente hacerse pipí fuera del wáter, subirse los pantalones antes que los calzconcillos o las braguitas, etc. Procuraremos que se de cuenta de la dificultad surgida, que piense en encontrar soluciones y que coopere con aquello que le pidamos.
    Es frecuente también que el niño muestre curiosidad por los líquidos o sólidos que salen de su cuerpo, y que, por tanto, no pueden ser malos, ya que son parte de él, una prolongación suya. Intrigado, puede querer tocarlo y jugar con ello. Los niños son muy sensibles a nuestra intervención en este terreno. Hemos de evitar las actitudes excesivamente fuertes y negativas, que bloquean a las personas y el desarrollo.

    Quitamos el pañal, excepto para dormir
    La primera vez que ya no lleva pañal es conveniente que lo viva en casa. [...]
    Estos primeros días estaremos más pendientes de estas necesidades. [...]
    A veces, el niño se lo hará encima sin decir nada hasta que nos demos cuenta y le preguntemos qué ha pasado. En otras ocasiones quizás nos avisará pero no llegaremos a tiempo y se manchará la ropa. Estos incidentes, no los debemos interpretar como un capricho o conducta de oposición. Los hemos de aprovechar para recordar al niño que ha de estar muy atento para darse cuenta y poder hacer los pipis y la caca en el orinal o el water.

    [Es aconsejable tener/viajar con ropa de recambio en previsión de errores y vestir al niño con ropa fácil de quitar para no perder tiempo en los momentos críticos]

    El pañal se retira de forma definitiva. No se ha de volver a poner excepto para la siesta y la noche, cuando si que lo llevará para que duerma más tranquilo, sin la responsabilidad de vigilar que no se le escape nada.
    Conseguir el control de los esfínteres les permite comprobar su competencia, su capacidad de progresar, de conseguir el control de su cuerpo y satisfacer los criterios de independencia y autonomía propios y de su entorno.
    Las regresiones en el control de esfínteres son muy habituales. El nacimiento de un hermano o hermana, separación de personas queridas, la muerte de un abuelo, las relaciones conflictivas en casa, etc. representan cambios demasiado grandes para el niño, que tiene medios de expresión y representación sin elaborar. La actitud más adecuada por nuestra parte es la de ser tolerantes con estas dificultades en el crecimiento y mostrar confianza y la seguridad de que lo superarán.
    A los 4 años, todos los niños acostumbran a ser capaces de controlar sus esfínteres de día y de noche.
    A los 5 años ya son totalmente independientes. Es poco frecuente que se les escapen las excreciones de día, de noche aun puede ocurrir ocasionalmente.



    Trastornos de eliminación
    Los trastornos de eliminación se refieren a la falta de control en la micción y la defecación a partir de la etapa en la que prácticamente todos los niños pueden hacer el control voluntario. Estos trastornos son la enuresis (incontinencia urinaria) y la encopresis (incontinencia fecal).

    La enuresis
    La enuresis es la falta de control del esfínter urinario, de manera que, teniendo edad para controlar la micción por voluntad propia, el niño continua orinando involuntariamente. A partir de los 6 años la enuresis se puede considerar un problema significativo.
    Puede pasar que durante el día se controle perfectamente el acto de orinar y durante la noche no pueda hacerlo. En este caso, el niño tiene enuresis nocturna.
    Las causas de la enuresis pueden ser de tipo físico, como los problemas madurativos y de desarrollo. También puede deberse a un retraso en la adquisición de los hábitos higiénicos. Otra causa puede ser el estrés psicosocial: el nacimiento de un hermano, ralación inadecuada entre los padres, inicio de la escuela infantil... En otros casos, la enuresis puede ser un síntoma provocado por otro trastorno, como un trastorno del sueño o un trastorno psíquico.
    Se han de tener en cuenta las complicaciones añadidas que este trastorno puede generar, como la frustración del propio niño, el castigo de los adultos, las burlas de los compañeros, evitar las salidas en las cuales se pernocta, el retraimiento social...
    Estas complicaciones pueden derivar en una baja autoestima y problemas conductuales, aspectos más graves que la enuresis en sí misma.
    Medidas preventivas a tomar serían restringir el consumo de líquidos antes de los periodos de descanso, vaciar la vejiga  antes de ir a dormir y ser autónomo con la limpieza.
    La intervención requiere un plan individualizado, propuesto por un especialista, que se ha de poner en práctica tanto por parte de los padres como de los educadores del niño.

    La encopresis
    La encopresis es la falta de control del esfínter anal. Se manifiesta con un estreñimiento repentino, con retención de heces muy duras en los tramos finales del intestino, escapándose de forma involuntaria pequeñas cantidades de heces casi líquidas. Acostumbra a ir acompañada de enuresis.
    La encopresis es menos frecuente que la enuresis. Como ella, puede provocar alteraciones en la autoestima del niño.
    Una causa de encopresis pueden ser los errores en el proceso de enseñanza  y aprendizaje del control de esfínteres. Como por ejemplo comenzar demasiado temprano cuando el niño aun no está preparado madurativamente, o presionar excesivamente para que se complete el proceso de autonomía cuanto antes mejor. Otra causa de encopresis puede ser el estrés del niño o del entorno habitual donde vive: nacimiento de hermanos, saparación de los padres, muerte de un ser querido... Como en el caso de la enuresis, la encopresis también puede ser síntoma de otro trastorno más importante, como por ejemplo, la depresión infantil.
    Las familias y las escuelas pueden prevenir este trastorno mediante un buen planteamiento educativo para ayudar al niño a vivir su proceso hacia la autonomía en el control de esfínteres. Ante casos ya manifestados de encopresis se requiere un control psiquiátrico.


    Fuente: Autonomia personal i salut infantil, CFGS Eduació Infantil. IOC, Generalitat de Catalunya. Setembre de 2010. Publicat amb llicència CC.

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    viernes, 12 de junio de 2015

    Entrevista a Irene Iglesias, Odontóloga: "La erupción de los primeros dientes"


    Tuve el placer de conocer a Irene Iglesias Rubio, mamá y Odontóloga materno-infantil, en la última asamblea para socias de El Parto Es Nuestro a la que fui. Una mujer inteligente, sencilla, humilde, simpática, valiente y luchadora. De esas que es una suerte conocer, con poderío, con criterio, con la cabeza bien amueblada y las ideas claras.
    Comenzó a divulgar sus amplios conocimientos sobre la materia en forma de breves notas en su Facebook, que algunas suertudas de tenerla entre nuestros 'amigos' cazábamos al vuelo, como su "¿Para qué sirven los dientes de leche?", que me dejó robarle para este blog. Posteriormente, y ya que estaba realizando un trabajo tan maravilloso, cedió a la presión popular y así pasó a publicar sus mejores artículos en su blog "EVIDIENTEMENTE", además de crearse un perfil profesional en Facebook, donde cuelga con regularidad breves ejemplos y notas informativas y responde a las consultas que buenamente le da tiempo a responder. Ojalá viviera por Segovia para poder acudir a su consulta en Centro Dental Eboca, porque es de esas pocas dentistas que sabe tratar a los niños, que empatiza con ellos, que les explica las cosas con cariño y que si hace falta, empasta al osito de peluche para que su pequeño paciente pueda comprobar que no le va a hacer ningún daño. Una joya de profesional, vamos.

    Así que abusando de su amabilidad, le pedí a Irene si le importaba responderme a unas cuantas de preguntas sobre la erupción de las primeras piezas dentales en los bebés... y no dudó un segundo en hacerlo. Os dejo aquí con el resultado de esa entrevista, sobre los primeros dientes y las molestias asociadas que conllevan.



    Dicen que la salida de los dientes de leche es tan molesta que los adultos no seríamos capaces de soportarla. ¿Qué proceso explicaría la erupción de las primeras piezas? 
    El proceso de erupción no es tan traumático como puede parecer. No es como si las muelas rajaran las encías sino más bien como la imagen que tenemos de cuando a Moisés se le abrieron las aguas del Mar Rojo. Las células se van organizando y van dejando paso al diente que va a erupcionar. Pero no sé sabe con exactitud qué es lo que guía la erupción, el momento y el lugar exacto. Los procesos febriles aceleran el metabolismo y sí que se sabe, por ejemplo, que a los niños con catarros frecuentes les erupcionan antes los dientes.

    ¿A qué se debe la frecuente irritación de la barbilla y el culito del bebé, coincidiendo con la salida de las primeras piezas dentales? 
    A la maceración de la piel producida por el exceso de saliva. Las glándulas salivales se desarrollan a más velocidad que el reflejo de deglución, y literalmente el niño no da abasto para ingerir toda la saliva que produce. 
    ¿Cuál es la mejor forma de tratar estas irritaciones? Manteniendo seca la piel.

    Existen diferentes soluciones/geles/cremas calmantes para las encías del bebé en las farmacias, ¿cuál es tu opinión sobre ellos?
    Ninguno tiene la eficacia comprobada y alguno, concretamente los que llevan en su composición anestésicos locales, tienen riesgos muy graves. Cualquier gel que frotes, cualquier cosa que frotes en las encías va a producir alivio porque lo que ayuda a la segregación de endorfinas, calmantes naturales, es el masaje durante más de dos minutos. 
    ¿Recomendarías alguno en especial? El dedo de la madre mojado en agua fría, o cualquier mordedor de los que se meten en la nevera para enfriar. Hay niños muy listos que directamente se van a mordisquear las etiquetas de los peluches o de la ropa, porque es áspero y eso les calma. 

    ¿Cuál es la mejor forma de aliviar las encías del bebé? 
    Con masaje y frío local. Masajear con agua fría, o mordisquear un flash o una zanahoria fresquita.

    ¿Existe algo (algún mordedor o producto...) habitualmente utilizado que esté contraindicado o que recomendarías evitar? 
    Cualquiera que lleve medicamentos en su composición está expresamente contraindicado aunque se vendan precisamente para eso.

    ¿Existe alguna contraindicación entre la lactancia materna y la salida de los dientes?
    No, pero sí hay niños que están más irritables con la salida de los dientes y pueden morder el pezón en esa fase. Normalmente explicándole al niño tranquilamente lo que sucede, mirándole, prestándole atención mientras mama, dejan de mordisquear. 
    ¿Algún estudio que indique una incompatibilidad entre ellas?
    Con lactancia materna durante un mínimo de un año (la OMS recomienda un mínimo de dos) ya se aprecia que la prevalencia de maloclusiones disminuye. El hecho de mamar estimula el correcto crecimiento de la mandíbula por un estímulo adecuado de las articulaciones temporomandibulares y porque la lengua se coloca exactamente donde debe, y los carrillos no hacen una fuerza nociva y contra el hueso como con el biberón o chupetes. El mamar a demanda disminuye brutalmente la necesidad de chupete y otros hábitos parafuncionales. El pecho es el mejor aparato de ortodoncia que existe.

    ¿A partir de qué edad recomiendas la primera visita al dentista? ¿Qué se evalúa en ella? 
    La primera visita debería ser dentro del útero. La madre tiene que saber antes de tener a su hijo en brazos qué cosas pueden pasar en la boca del niño, empezando por prestar atención a una movilidad lingual que dificulte la lactancia. A la embarazada se le pueden dar recomendaciones sobre higiene dental en el bebé y cuidados respecto a la alimentación, retrasar el aporte de azúcares hasta por lo menos los dos años, consultar ante la aparición de cualquier mancha en algún diente, valorar la necesidad o no de dentífricos fluorados etc. La primera exploración, si no ha habido antes ningún problema, se recomienda que sea antes del primer año, pero en mi experiencia yo prefiero sobre los 6 meses, porque me encuentro con cierta frecuencia con niños de un año que ya tienen caries.

    ¿Tienes alguna sugerencia que hacer a las mamis de lactantes y niños pequeños? 
    Sí. Que consideren seriamente que un niño que no toma azúcares añadidos (zumos, yogures líquidos, postres lácteos de todo tipo, cereales de caja, galletas, potitos de fruta) no tiene por qué ser un desgraciado. Que lo que a nuestra generación nos daban excepcionalmente (cumpleaños, vacaciones) nosotros se lo estamos proporcionando a nuestros hijos varias veces al día. AL DÍA. Que las tasas de caries en niños menores de 3 años (18%) son inaceptables en un país con acceso al conocimiento de forma fácil. Y que piensen que las muelas salen para masticar. Si un niño con muelas no mastica, el organismo se encargará de prescindir de ellas. Las bacterias anidarán con facilidad si la dieta es blanda (purés, papillas, potitos...) y el hueso no crecerá adecuadamente, con lo cual los problemas ortodóncicos (apiñamiento, maloclusiones de todo tipo) también aparecerán muy precozmente y serán más graves.


    Muchísimas gracias por tu colaboración y difusión constante de salud dental, Irene. Es un placer haber contado con tu valiosa opinión para esta entrevista y de forma habitual en tu fantástico blog "Evidientemente". 
    Gracias de verdad, un abrazo.



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    viernes, 29 de mayo de 2015

    ¿Mi bebé recibe suficiente leche?



    ¿Está mi bebé recibiendo suficiente leche materna?
    Las madres que amamantan se preguntan muy amenudo cómo pueden saber si el bebé está recibiendo suficiente leche. El seno no es el biberón y no es posible mirar el seno a tras luz para ver cuántas onzas o mililitros de leche ha tomado el bebé. Nuestra sociedad obsesiva con los números le dificulta a la madre aceptar el hecho de no saber exactamente cuánta leche está recibiendo el bebé. Sin embargo, hay formas de saber si el bebé está recibiendo lo suficiente. A largo plazo el mejor indicativo de que si el bebé está recibiendo lo suficiente es que el bebé aumenta de peso, pero los reglas sobre el incremento de peso apropiados para bebés alimentados con biberón pueden no ser apropiados para bebés alimentados con leche materna.

     
    Formas de saberlo

    1. La lactancia del bebé es característica.

    Un bebé que está recibiendo bastante leche del seno succiona en una forma muy característica. Por lo general el bebé abre su boca ampliamente y succiona con ritmo lento y constante. Sus labios están abiertos. Cuando el bebé toma leche, abre la boca más ampliamente y en este instante hay una pausa perceptible, la cual puede verse si se observa el mentón del bebé .Luego, el bebé cierra de nuevo su boca. Esta pausa no se refiere a aquella que hace el bebé entre succión y succión, sino cuando la pause se refiere a una succión cuando el bebé abre su boca al máximo. Cada una de estas pausas corresponden a la toma de una cantidad substancial de leche y, cuanto más prolongada la pausa, esto significa que el bebé está recibiendo más leche. Algunas veces se puede escuchar que el bebé está tomando y esto puede ser gratificante para la mamá, pero el bebé puede estar tomando suficiente leche sin que la mamá lo escuche tomar. Usualmente la succión del bebé puede cambiar durante la lactancia, de tal forma que la succión descrita anteriormente puede alternarse con otras succiones llamadas "chupadas". Esto es normal. El bebé que succiona como se describió anteriormente con varios minutos de succión tipo pausa en cada lactancia, y se retira del seno satisfecho, está recibiendo suficiente leche. El bebé que solamente chupa o hace la succión que indica que está tomando por un rato muy corto, probablemente no esté tomando lo suficiente. Esta es la mejor forma de saber si el bebé está recibiendo lo suficiente. Este tipo de succión se puede detectar desde los primeros días de vida y no es tan obvio más tarde cuando la mamá produce mucha leche.


    2. Los movimientos intestinales del bebé.

    En los primeros días después del parto, el bebé pasa meconio, una substancia verde oscura, casi negra. El meconio se acumula en el intestino del bebé durante el embarazo. El bebé elimina meconio durante los primeros días, y por el tercer día se torna más claro puesto que el bebé recibe más leche. Usualmente en el quinto día la deposición tiene una apariencia normal como la de un bebé que está lactando. A lo descripto anteriormente la deposición normal de un bebé lactante es blanda tendiendo a líquida, color mostaza, y usualmente tiene poco olor. Sin embargo, los movimientos intestinales puede cambiar considerablemente. La deposición puede ser verde o naranja, puede contener moco o baba, y puede tener la consistencia de una loción para afeitar (por las burbujas de aire). La variación en el color no significa que algo esté mal. Un bebé que se alimenta sólo con leche materna comienza a mover sus intestinos con depósitos más livianos al tercer día de vida, está bien.
    Sin que se vuelva obsesiva, llevar un control de la frecuencia y cantidades de deposiciones es una de las mejores formas de saber si el bebé está recibiendo suficiente leche. Después de los primeros 3-4 días, el bebé debe haber aumentando sus movimientos intestinales de tal forma que hacia finales de la primera semana el debe tener mínimo 2-3 deposiciones sustanciales amarillas por día. Adicionalmente, muchos bebés manchan el pañal con cada comida. El bebé que este pasando meconio al cuarto o quinto día debería ser llevado a la clínica ese mismo día. Un bebé que pase solamente deposiciones de color café probablemente no está recibiendo suficiente leche; lo cual no es definitivo.
    Algunos bebés lactantes, después de las primeras 3-4 semanas de vida, pueden cambiar abruptamente su patrón de deposiciones de muchas veces en un día, a una cada tres días o incluso menos. Algunos bebés han llegado hasta 15 días o más sin una deposición. Siempre y cuando el bebé esté bien y la deposición es suave, amarilla, esto no es estreñimiento y no hay necesidad de preocuparse al respecto. No es necesario ningun un tratamiento, porque no se necesita un tratamiento para algo que es normal.
    Cualquier bebé entre 5-21 días de edad que no tenga por lo menos un movimiento intestinal sustancial dentro de las 24 horas debe ser llevado a la clínica de lactancia materna ese mismo día. Generalmente, las deposiciones pequeñas y poco frecuentes durante este tiempo pueden ser porque la leche recibida no es suficiente. Hay excepciones y todo puede estar bien, pero es mejor chequear.


    3. Orina.

    Con seis pañales bien mojados (no solamente húmedos) en un período de 24 horas, después de 4-5 días de nacido el bebé, usted puede estar segura de que el bebé está recibiendo mucha leche. Desafortunadamente, los nuevos pañales “descartables” super secos con frecuencia parecen estar secos cuando en realidad tienen mucha orina, pero una buena señal es que el pañal está pesado. Es obvio que esta indicación de la cantidad de leche recibida por el bebé no sirve si le está ofreciendo agua extra (lo cual, en ningún caso, es innecesario para bebés lactantes, y si se les ofrece con biberón o tetero puede interferir con la lactancia materna). La orina del bebé debe ser clara como el agua después de los primeros días de nacido, aunque una orina oscura ocasionalmente no debe preocuparnos.


    Durante los primeros 2-3 días de vida, algunos bebés orinan rosado o rojo. Esto no es motivo para desesperarse y no significa que el bebé esté deshidratado. Nadie sabe qué significa, o incluso si esto es anormal. Sin duda esto está asociado con la menor cantidad de leche que toma el bebé lactante comparado con el bebé alimentado con biberón, pero el bebé alimentado a biberón no es un standard para comparar un bebé alimentado con leche materna. Sin embargo, la apariencia de este color de la orina debe llamar nuestra atención para verificar que el bebé esté colocado adecuadamente al seno y asegurarnos que él está tomando leche del seno. Durante los primeros días de vida, solamente si el bebé está bien colocado al seno recibe toda la leche de su madre.
    Dándole agua en biberón, copa o con el dedo y la sonda de lactancia en este momento no arregla el problema. Solamente hace que el bebé salga del hospital con una orina que no es roja. Corrigiendo la lactancia, usando la compresión del seno normalmente soluciona el problema. Si el hecho de re-posicionarlo y comprimir el seno no resulta en una mejor toma, hay formas de darle fluido extra sin ofrecerle directamente el tetero o biberón.
    Limitar el tiempo o frecuencia de las tomas también puede contribuir a disminuir la toma de leche.



    Los siguientes son conceptos ERRÓNEOS:

    1. Sus senos no los siente llenos. Después de los primeros días o semanas, es común que la mayoría de las madres no se sientan llenas de leche. Su cuerpo se ajusta a los requerimientos de su bebé. Este cambio puede ser repentino. Algunas madres que están lactando perfectamente nunca se sentirán llenas de leche.


    2. El bebé duerme durante la noche. No necesariamente. Por ejemplo, un bebé que duerme durante la noche a los 10 días de edad puede, de hecho, no estar recibiendo suficiente leche. Un bebé que es muy somnoliento y debe ser despertado para sus tomas o que es "muy bueno" puede no estar recibiendo suficiente leche. Hay muchas excepciones, pero solicite ayuda pronto.


    3. El bebé llora después de la toma. Aunque el bebé puede llorar después de la toma porque tiene hambre, también hay muchos otros motivos para que llore. Ver también el Documento #2 Cólico en el bebé alimentado con leche materna. No limite el tiempo de lactancia.


    4. El bebé se alimenta con frecuencia y/o por períodos muy prolongados. Para una madre, alimentar cada 3 horas puede parecerle muy frecuente; para otra, 3 horas puede parecerle mucho tiempo entre cada toma. Para una, la toma que dure 30 minutos es una toma prolongada; para otra, es corta. No hay reglas sobre la frecuencia y duración con que se debe alimentar al bebé. No es cierto que el bebé recibe el 90% de su alimento en los primeros 10 minutos. Deje que el bebé determine su propio horario de alimentación y esto dará buen resultado, si el bebé succiona y toma del seno y además tiene 2-3 deposiciones amarillas por día. Si este es el caso, alimentar de un seno en cada toma (o por lo menos terminar de un seno completamente antes de iniciar con el segundo) puede prolongar el tiempo entre cada lactancia. Recuerde, el bebé puede estar en el seno durante 2 horas, pero si en realidad está lactando (abrir - pausar - cerrar es el tipo de succión) sólo por 2 minutos, se retirará del seno con hambre. Si el bebé se duerme rápidamente en el seno puede comprimir el seno para continuar el flujo de leche (Documento # 15 Compresión del Seno). Póngase en contacto con la clínica de lactancia por cualquier preocupación, pero espere antes de iniciar algo suplementario. Si realmente es necesario un método suplementario, no utilice biberones/teteros (Documento # 5 Uso de la sonda de lactancia ).


    5. "Sólo puedo exprimir media onza de leche". Esto no significa nada y no debe afectarle. Por lo tanto, no se debe bombear su seno "solo por saber". La gran mayoría de madres tienen mucha leche. Usualmente el problema es que el bebé no obtiene la leche que hay, ya sea porque está colocado al seno en forma inadecuada o porque la succión es deficiente, o ambas cosas a la vez. Generalmente estos problemas se pueden resolver fácilmente.


    6. El bebé toma el biberón después de amamantado. Esto no necesariamente significa que el bebé todavía tenga hambre. Este no es un buen modo de indagar el apetito del bebé. El biberón puede interferir con la lactancia materna.


    7. El bebé de 5 semanas de nacido se retira repentinamente del seno pero todavía parece estar hambriento. Esto no significa que la leche se haya "secado" o disminuido. Durante las primeras semanas de vida, los bebés con frecuencia se duermen en el seno cuando el flujo de leche disminuye aunque no hayan tomado lo que necesitan. Cuando son mayores (4-6 semanas de edad), ya no se contentan con quedarse dormidos sino que se retiran o se disgustan. El suministro de leche no ha cambiado; el bebé sí. Comprima su seno para aumentar el flujo de leche.
    Favor notar: Algunas veces puede ser necesario suplementar al bebé lactante. Si esto se hace con tetero o biberón, una situación difícil puede empeorar. La ayuda para la lactancia con sonda es un método de suplementar sin darle tetero al bebé y permite suplementar temporalmente para regresar exclusivamente a la lactancia materna. Generalmente este es fácil de usar. En una situación de "emergencia", se puede ofrecer al bebé líquidos adicionales que pueden ser suministrados por cucharilla, vasito o gotero hasta que la lactancia con sonda pueda ser iniciada.



    Notas sobre escalas y pesos

    1. Las balanzas son todas diferentes. Hemos documentado diferencias significativas entre una balanza y otra. Los pesos con frecuencia son anotados en forma incorrecta. Un pañal mojado puede pesar 250 gramos (media libra) o más, por lo tanto el bebé debe ser pesado desnudo.
    2. Muchas reglas sobre el aumento del peso se basan en promedios de crecimiento de bebés alimentados con fórmula (leche en polvo). Estas no necesariamente se aplican a bebés alimentados con leche materna. Un comienzo lento puede ser compensado después, al mejorar la forma de lactar. Las tablas de crecimiento solamente son guías.

    Quizá te sirva de ayuda consultar las tablas de perceptil de la OMS o éstas otras de la Fundación Orbegozo (las que se usan en España, un pelín por debajo de las de la OMS). Ten en cuenta que las tablas tienen un "mínimo" y un "máximo", que por encima o debajo de éstos, algunos niños pueden tener algun problema pero no tiene por qué ser asi, y quizá vale la pena valorar otros factores como la edad gestacional con la que nació o la "genética" de los padres antes de retirar la LM como primer recurso... ¿si luego la "culpable" no era la teta, como la recuperamos? La leche materna es oro líquido para nuestros hijos... es asombroso con qué facilidad nos dicen "dale una ayudita", "dale cereales", "dale biberón"... y una pena.

    Las tablas de perceptil no indican otra cosa que una media (y la media se hace con diferentes valores, máximos y mínimos, que sumados y divididos dan un número orientativo, medio). Un perceptil 33 indica que en esa "media", por cada 100 niños normales, 33 niños normales medirán/pesarán menos que tu bebé y 67 niños normales pesarán o medirán más. Pero recordemos que es una media, y que para hacer la media de los niños que estaban en el perceptil 33, unos pesaban/medían más, y otros menos. Estar fuera de esos perceptiles no quiere decir que nuestro bebé esté mal... Un perceptil 3 nos indica que un 3% de los bebes aun pesan menos que el nuestro, y un percetil 1 nos puede indicar que nuestro bebé es de los pequeñitos que colaboraron a que la "media" no fuese desorbitada...
    Si no te queda clara la interpretación de las tablas de percentil, puedes consultar aquí, aquí y aquí.

    Si realmente existe motivo de preocupación, el pediatra os indicará varias pruebas. Y si las pruebas salen bien, el niño está sano y solo lleva un ritmo de crecimiento un poquito más lento/ rápido. Obsérvalo: ¿esta sano?¿es feliz?¿se mueve?¿come, aunque a nosotras nos parezca insuficiente? Si la respuesta es si... ¿qué mas quieres? Tener "rosquillas" no hará que esté mas sano.

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